4 de febrero 2011 - 00:00

Mubarak, insólito: “No renuncio porque se desataría el caos”

Washington - Con su país en llamas, el presidente de Egipto, Hosni Mubarak, afirmó que estaría dispuesto a renunciar, pero que teme que, de hacerlo, el país se sumerja «en el caos», según declaró en una entrevista con la emisora estadounidense ABC. Asimismo, el vicepresidente, Omar Suleimán, destacó que las elecciones de agosto o septiembre próximo no serán retrasadas «por ningún motivo» e insistió en abrir una instancia de diálogo con la Hermandad Musulmana.

En el reportaje con la periodista Christiane Amanpour -que será emitido el próximo domingo en su totalidad, pero del que se avanzaron extractos, Mubarak afirmó que aunque el presidente estadounidense, Barack Obama, le pidió que renunciara, descartó esa opción por el vacío de poder que se generaría. «Usted no entiende la cultura egipcia y lo que ocurriría si renuncio ahora», le espetó Mubarak a Obama, al que consideró un «buen hombre». «Si renuncio hoy, habrá caos» advirtió.

No obstante, Mubarak, de 82 años, se mostró convencido de que no se presentará de nuevo a elecciones, aunque no abandonará el país. «Moriré en suelo egipcio», reiteró. «No me importa lo que diga la gente de mí. En este momento me preocupo por mi país, me preocupa Egipto», destacó.

Además, reconoció que «sintió alivio» cuando pronunció su alocución pública el lunes pasado, en la que anunció que no sería candidato de los próximos comicios, pero se negó a dejar el cargo antes. En esa línea, aclaró que nunca intentó que su hijo Gamal, considerado por muchos años como su sucesor, ocupe el cargo presidencial cuando él lo abandone.

En sus declaraciones reconoció sentirse «perturbado» por la violencia de los enfrentamientos ocurridos en la plaza Tahrir, por los que responsabilizó a la fundamentalista Hermandad Musulmana. «No me gusta ver cómo los egipcios luchan unos contra otros», señaló luego de desligar a su Gobierno de los incidentes.

En coincidencia con la difusión de esta entrevista, Suleimán habló con la prensa local sobre la situación de su país. En la nota, la primera que se difunde de Suleimán desde que fue designado vicepresidente, hace una semana, el funcionario insistió en una mesa de diálogo de la que se niegan a participar los principales partidos de la oposición, como los partidos Wafd, Tagamu y los grupos promotores de las protestas contra Mubarak: la Hermandad Musulmana y la Asamblea Nacional para el Cambio, liderada por el premio Nobel de la Paz Mohamed El Baradei (ver página 17).

Los encuentros que plantea darían pie a un calendario de trabajo que debería culminar con los próximos comicios, agregó Suleimán, quien garantizó que ni Mubarak «ni nadie de su familia» se presentará a esos comicios. El paso al costado de los Mubarak colocaría a Suleimán -exdirector de los servicios secretos- como principal candidato de la actual administración.

El plazo de septiembre para las elecciones, insistió, «es necesario que se cumpla», y dio a entender que, al igual que no se prevé ningún retraso para los comicios, tampoco sería posible un adelanto. «Necesitamos tiempo para el proceso electoral», añadió a pesar de la negativa opositora.

Acerca de las protestas contra el régimen de Mubarak, Suleimán dijo que «las demandas que piden los jóvenes son legítimas», pero dio a entender que están siendo manejados por quienes defienden «agendas extranjeras o por los Hermanos Musulmanes». Paralelamente, el nuevo primer ministro, Ahmed Shafik, pidió perdón por la violencia desatada en la capital y en otras partes del país y prometió una completa investigación y castigo a los responsables. «Pido perdón como hombre de responsabilidades; no fui consciente de la situación y no pude predecir los incidentes», destacó en una conferencia de prensa.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

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