11 de noviembre 2015 - 00:00

Murió controvertido filósofo Glucksmann

André Glucksmann, compañero de ruta de Jean-Paul Sartre y Raymond Aron: sus fluctuantes posiciones políticas lo llevaron a terminar apoyando los Estados Unidos en Irak durante la Guerra del Golfo.
André Glucksmann, compañero de ruta de Jean-Paul Sartre y Raymond Aron: sus fluctuantes posiciones políticas lo llevaron a terminar apoyando los Estados Unidos en Irak durante la Guerra del Golfo.
París - El controvertido filósofo francés André Glucksmann, protagonista del Mayo de 1968, murió en la noche del lunes en París a los 78 años. Glucksmann, uno de los intelectuales estrella de la élite parisiense, hizo de la denuncia de los crímenes de los totalitarismos el centro de su actividad, y encarnó el vínculo entre la generación de Sartre y Focault y la de los "nuevos filósofos" que rompieron con el marxismo en los setenta.

Glucksmann nació el 19 de junio de 1937 en Boulogne Billancourt, afueras de París, de padres judíos de origen austríaco que se refugiaron en Francia en 1933. El filósofo, que en una de sus últimas obras, "Una rabieta infantil" (2006), daba cuenta de su infancia bajo la ocupación nazi, experimentó a lo largo de su vida pública una fuerte evolución ideológica, que le llevó de defender el marxismo en versión maoísta a aliarse temporalmente con la derecha francesa. Se diplomó en 1961 en Filosofía en la Escuela Normal de Letras y Ciencias de Saint-Cloud, e ingresó en el Centro Nacional francés de Investigaciones Científicas (CNRS) con el foco puesto en los engranajes de las guerras. El primero de sus libros, "El discurso de la guerra", apareció en 1968, año en el que participó activamente en las revueltas estudiantiles. Su discurso tomó un cariz cada vez más virulento, hasta el punto de calificar a Francia en 1972 de "dictadura fascista". Pero Gluscksmann pasó de ser un militante maoísta defensor de la Revolución Cultural china a romper con el marxismo y denunciar los crímenes de los regímenes comunistas.

Ese giro se puede observar en particular en su principal éxito editorial, un libro publicado en 1975 y del que se vendieron decenas de miles de ejemplares: "La Cocinera y el devorador de hombres. Reflexiones sobre el Estado, el marxismo y los campos de concentración". Allí comparaba el nazismo con el comunismo, y sostenía que el marxismo provoca no sólo paradojas científicas, sino también campos de concentración, una reflexión mal recibida por muchos intelectuales de la época. En 1979, junto al sociólogo Raymond Aron, del que era asistente en la Sorbona, y a Jean-Paul Sartre, encabezó una iniciativa para ayudar a los refugiados que huían de Vietnam con la victoria allí de los comunistas. Miles de esos refugiados fueron acogidos entonces por Francia. Ese episodio fue recordado ayer por el presidente francés, François Hollande, para quien Glucksmann, "impregnado por lo trágico de la historia tanto como por su deber de intelectual, no se resignaba a la fatalidad de las guerras y las masacres" y "siempre estaba alerta y a la escucha del sufrimiento de los pueblos".

Glucksmann también defendió la intervención de la coalición liderada por EE.UU. contra el Irak de Sadam Husein en la primera Guerra del Golfo en 1991, al igual que la de la OTAN en Serbia en 1999 por el conflicto con Kosovo. Su presencia constante en los medios lo expuso también a las críticas, como cuando en 2007 defendió la candidatura presidencial de Nicolas Sarkozy, antes de distanciarse de él por su creciente cercanía con el presidente ruso, Vladímir Putin. Enfermo de cáncer, Glucksmann renunció en los últimos años a sus apariciones públicas, pero no a la publicación de sus ideas, reflejadas en 2014 en su última obra, "Voltaire contraataca".

Dejá tu comentario