15 de junio 2016 - 00:00

Murió Irma Roy, luchadora del arte y de la política

Irma Roy tuvo su mayor popularidad en 1969 con la telenovela “Simplemente María”, emitida por el “Canal 9” de Alejandro Romay.
Irma Roy tuvo su mayor popularidad en 1969 con la telenovela “Simplemente María”, emitida por el “Canal 9” de Alejandro Romay.
Paradojas de la vida: no fue la envidia de algunas colegas, ni las presiones de un gobierno de facto o las internas de su propio partido, ni las discusiones artísticas ni el paso del tiempo, sino un simple accidente doméstico lo que detuvo la energía de Irma Roy, la obligó a pasar internada su último cumpleaños y hacer mutis justo ayer, cuando el interés del público estaba atento a otra historia. Otra paradoja: fue una política honrada.

Nacida el 10 de junio de 1932 como Irma Carolina Guglielmo, criada en Boedo, heredó, según ella decía, el lirismo y la nobleza del padre, y el buen humor y la habilidad interpretativa de la madre. Fue ésta quien la llevó a la escuela de arte escénico que funcionaba en el Teatro Cervantes. Egresada del Conservatorio Nacional, se lanzó a trabajar en radio y teatro como Irma Roig.

A los 16 años debutó en cine como una de las colegialas de la comedia de Carlos Schlieper "La serpiente de cascabel" (las otras eran María Duval, que conquistaba al profesor, Analía Gadé, María Aurelia Bisutti, Diana Ingro, Marga Landova, etc., todas menores). Le siguieron, siempre como actriz secundaria, "Cinco grandes y una chica", con Laura Hidalgo y Los 5 Grandes del Buen Humor), "Al compás de tu mentira", "El hermoso Brummel", con el feísimo Fidel Pintos, "Requiebro", "Mi marido y mi novio", y también algún drama, como "Caídos en el infierno", de Luis César Amadori, hasta llegar a "Las venganzas de Beto Sánchez" (Héctor Olivera, guión de Ricardo Talesnik, 1973), donde Pepe Soriano busca a su novia de juventud (ella) para hacerle pagar tantas calenturas mal solucionadas.

Esa fue su anteúltima película, y quizá donde mejor pudo destacarse. Su fuerte no fue el cine, sino la televisión, donde empezó casi a los 30 años, con el teleteatro "El cielo es de todos" (Nicolás del Boca, libretos de Nené Cascallar). Ahí se instaló, haciendo "El color de tu piel", "Ocho estrellas en busca del amor", "El amor tiene razón", "Cuatro hombres para Eva", etc., hasta consagrarse en 1969 con "Simplemente María" (libretos de Celia Alcántara y Jorge Bellizzi), al que siguieron otros éxitos.

La felicidad nunca es completa. Tras el golpe de la Libertadora tuvo que irse un tiempo a Colombia con Eduardo Cuitiño, su marido, buen actor y director del que enviudó en 1963. Y tras el golpe de 1976 también tuvo que exiliarse, acompañando a su segundo esposo, Osvaldo Papaleo, último secretario de Prensa y Difusión del Gobierno de Isabel Perón. Volvieron en 1983 por la puerta grande: esa misma temporada nació en la TV "El teatro de Irma Roy", con textos de Jacobo Langsner.

De a poco, sin embargo, empezó a postergar la actividad artística para actuar más abiertamente en política. Integró listas del PJ y de sectores disidentes del PJ oficial, llegó a ser candidata a jefe de Gobierno de la Ciudad, y varias veces diputada nacional o legisladora porteña. Presidió la Comisión de Cultura de Diputados, impulsó la ley de cupo femenino, cambios en la ley de adopción, integró comisiones de defensa del consumidor, seguimiento de normas previsionales, etc. Inclusive presentó, hace ya años, un proyecto de ley para prevenir y castigar la creciente violencia familiar.

Terminada su labor parlamentaria en 2005, volvió al teleteatro, con "Amor en custodia", y al teatro, con el éxito de "Flores de acero", 2008 y temporadas siguientes. Ahí compartía cartel con Carolina Papaleo, su hija, actriz de carrera como ella. Y sorprendió en puestas más modernas, como "Fuego entre mujeres", de José María Muscari. Volvió también a su primer amor, el radioteatro, con la obra de Nelly Prince "Tal como somos". El 10 de junio había cumplido 84 años, y hasta hace pocos meses todavía participaba en las piezas radioteatrales conducidas por Víctor Agú en La Casa de la Provincia, e integraba la Compañía Porteña de Teatro Clásico, haciendo un título muy indicado para ella: "Los árboles mueren de pie".

Sus restos serán brevemente velados hoy desde las 9 en el Congreso de la Nación, y despedidos a las 16.30 al Panteón de Actores de la Chacarita.

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