Murió la controvertida escritora Christa Wolf

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Berlín - La escritora Christa Wolf, fallecida ayer a los 82 años en Berlín, fue una de las figuras emblemáticas de la literatura alemana y llegó a ser mencionada varias veces como candidata al Premio Nobel.

Wolf, procedente de la desaparecida República Democrática Alemana (RDA), nació en 1929 y vivió primero bajo el régimen nazi y después el de la RDA antes de la reunificación de Alemania. Su admisión, a principios de los 90, de haber servido durante varios años, entre 1959 y 1962, como informante de la Stasi (la policía secreta comunista) provocó un fuerte impacto en la opinión pública, lo que la llevó a alejarse del país.

Su primera obra importante fue «El cielo dividido» que se publicó en 1962 y en la que se ocupó de los problemas de la Alemania dividida. Esa novela le significó el premio Heinrich Mann y fue llevada al cine. En 1968 apareció «Reflexiones sobre Christa T.». Allí desarrollaba una apuesta por la lucha por el desarrollo de la individualidad frente a las presiones de la sociedad.

En 1976, con «Muestra de infancia», Christa Wolf fue más atrás en la historia de Alemania y se confrontó con el recuerdo de una mujer que, de niña, vivió el nazismo, la guerra y la deportación.

Otras obras importantes suyas son «Casandra» (1983), libro clave para el movimiento feminista, y «Medea» (1996). Su última novela, publicada el año pasado, fue «Stadt der Engel oder The Overcoat of Dr. Freud» (Ciudad de los ángeles o el abrigo del Dr. Freud) en la que seguía las huellas de los intelectuales alemanes que se vieron forzados a exiliarse en Estados Unidos ante la persecución nazi. El punto de partida de esa novela fue una serie de anotaciones que Wolf hizo durante una visita a California a comienzo de los años 90 y en las que las observaciones sobre el exilio alemán se mezclaban con reflexiones autobiográficas. Aquella reflexión coincidió con una crisis existencial precipitada por el debate acerca de su propio papel en la Alemania comunista. Fue en 1993 cuando se marchó a California en busca de tranquilidad después de que estallase la discusión sobre su complicidad con la Stasi, que previamente la había vigilado a ella y a su familia.

En 1980 obtuvo el Premio Georg Buchner, el más importante en lengua alemana.

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