17 de mayo 2010 - 00:00

Nadal se cobró revancha de Federer y festejó en Madrid

Nadal fue respetuoso con Federer en el saludo final. Luego se dejó llevar por la euforia, acostado sobre el polvo de ladrillo con su camiseta azul y gritando feliz, con los ojos cerrados y los puños apretados.
Nadal fue respetuoso con Federer en el saludo final. Luego se dejó llevar por la euforia, acostado sobre el polvo de ladrillo con su camiseta azul y gritando feliz, con los ojos cerrados y los puños apretados.
Todo listo para conquistar París por quinta vez: Rafael Nadal se adjudicó ayer el Masters 1000 de Madrid, tomándose revancha de la final perdida el año pasado con Roger Federer, y se perfiló como el gran candidato conquistar Roland Garros, el segundo Grand Slam de la temporada, que comienza la próxima semana.

«Ganar aquí en casa es un sueño», dijo Nadal, desde hoy nuevamente número dos del mundo, tras batir al líder del ranking por 6-4 y 7-6 (5), para ganar por segunda vez el torneo más importante de su país, el 39° de su carrera y, de paso, cerrar la herida abierta desde hacía un año.

Además de lograr su decimocuarto triunfo en 21 partidos ante Federer, Nadal protagonizó dos hitos. El primero es que nunca antes, desde la creación del ATP Tour, en 1990, un jugador había ganado los tres grandes torneos sobre polvo de ladrillo previos a Roland Garros. El segundo es que con 18 Masters 1000 conquistados, el español quebró el récord de 17 que compartía con el estadounidense Andre Agassi. Además, sumó 28 títulos sobre polvo de ladrillo e igualó a dos históricos como Ivan Lendl e Illie Nastase. Si todo sigue así, en menos de cinco años podría superar los 45 de Guillermo Vilas, dueño del récord absoluto.

«Ni en mis mejores sueños me hubiera imaginado ganar los tres grandes sobre polvo de ladrillo», dijo Nadal, invicto en la temporada sobre esta superficie con 15 victorias, con las que se demostró a sí mismo que hizo bien en renunciar a jugar en Barcelona, torneo que había ganado en las últimas cinco ediciones, pero que recargaba su exigente calendario sobre polvo de ladrillo.

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