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“No me gusta la mirada cínica sobre el dolor”
Ingrid Pelicori, con Leonor Manso, participan del ciclo teatral «Entre lo mítico y lo cotidiano».
Periodista: ¿Por qué eligieron estas dos obras para el ciclo?
Ingrid Pelicori: Son preocupaciones que teníamos, temas que nos son afines y justo llegaron estos materiales. Se propone algo muy sensible para producir cierta conmoción en el espectador. Son espectáculos con humor, pero no son cínicos. Se puso de moda ser cínicos con el dolor. Hoy casi nadie lo toma desde la piedad, como planteamos a través de estas obras. Lo hacemos desde un lugar de cierta belleza que tiene que ver con lo artístico mismo.
P.: ¿Qué aspectos toca «Ten piedad de mí» que no estén en debate en nuestros días?
I.P.: En ésta, en la que comparto escenario con Leonor Manso, interpreto a una maestra de frontera que cuida a una mujer mayor, la cual aparentemente no habla, y los invitados son parias conocidos del hospital, ni amigos ni familiares. Es en este amuchamiento que se desenvuelve mi personaje, patético y a la vez tierno. La referencia clara es el Apocalipsis, pero sin caer en dramatismos, por el matiz que le da un cantante lírico que suena de fondo.
P.: ¿Qué puntos de contacto tienen estas «Antígonas» de Alberto Muñoz, que interpreta usted, con la clásica de Sófocles?
I.P.: Desde el punto de vista de la historia, existen dos hermanas que entierran a su hermano muerto, pero no sigue el mito al pie de la letra. Se inspira para narrar la historia de cuatro mujeres actuales, pero que responden a los mismos principios. Son mujeres atravesadas por el arquetipo de Antígona, responden a lo intuitivo, como le dijo Antígona a Creonte en el mito griego. Es una historia que sale de lo cotidiano y se va a lo mágico de un mundo anterior a la ley del Dios y del Estado. De cualquier manera, es actual.
P.: ¿Qué tienen ambas obras en común?
I.P.: La temática es infrecuente en la escena actual y afín al sentido tradicional del teatro, que tiene que ver con lo mítico y lo que antiguamente se podría llamar lo sagrado. No por esto deja de ser bien argentino. Es más, las ensayamos al unísono, durante tres meses antes del estreno.
P.: ¿Hay en cartel otros espectáculos que no sean «cínicos con el dolor»?
I.P.: «Medea» seguramente toca el dolor desde el mismo lugar, pero dentro de la dramaturgia contemporánea. Creo que en lo nuestro hay cierta originalidad.
P.: No es la primera vez que trabaja con Leonor Manso.
I.: Trabajé en «Cianuro a la hora del té», en 2001, donde ella dirigía. Después en «Ahora todos somos negros», en 2005, con textos de poetas argentinas sobre lo que ocurría en el país durante la crisis del 2001. Nos complementamos bien, al igual que con Héctor Bidonde, Pablo Politzer y Pochi Ducasse, quienes también participan en este ciclo.
Entrevista de Ignacio Ros


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