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Odebrecht, otra operación mediática fallida
Este portal que publicó la "exclusiva" en soledad fue el único medio que citó un "documento del Departamento de Justicia de los Estados Unidos" en el que se detallaría país por país e importe por importe la composición de lo que Odebrecht habría pagado (entregado a sus ejecutivos de cada país, en rigor, para que ellos supuestamente pagaran). Esa "información" no le fue revelada al Wall Street Journal ni a Reuters.
La prueba más cabal de carácter tendencioso de la noticia es que se omite en forma maliciosa que el principal socio de Odebrecht en Argentina es la empresa IECSA, de Angelo Calcaterra, primo de Macri y a todas luces su "testaferro". Juntos llevan adelante el soterramiento de ferrocarril Sarmiento, una obra a la que el propio Presidente le reconoció un presupuesto de 3.000 millones de dólares, a través del Decreto 797/2016 que firmó el pasado 16 de junio. Dicho monto, superior en 800 millones dólares a los 2.200 que según nuestros técnicos se necesitaban para concluir la obra, coincide con el infructuosamente nos venía reclamando la UTE, algo a lo que nunca accedimos por encontrarle justificación. Lo más grave es que el Gobierno de Macri no le exige al consorcio que aporte la financiación, una de las condiciones establecidas en los pliegos originales.
Asimismo, un rápido repaso de las obras que Odebrecht consigna en su página web permite entrever que no es cierto que todas las obras realizadas por dicha compañía estuvieran bajo mi competencia, como señaló del diario Clarín. La empresa brasileña está llevando adelante en Córdoba, otra vez asociada con IECSA, la construcción de gasoductos, en una licitación realizada por la provincia de Córdoba que fue adjudicada a principios de 2016. Incluso luego de una fuerte presión, Techint consiguió que se le compre una parte de los caños.
De la misma manera, Odebrecht realizó en 2013 obras eléctricas en Buenos Aires, contratada por el Gobierno de la provincia para mejorar y ampliar las líneas de transmisión. Otros proyectos fueron directamente contratados por empresas privadas, como YPF (previo a la estatización del 51%) como la planta de reformado catalítico continuo en Ensenada, o el caso de Potasio Río Colorado en Mendoza, cuando era propiedad del grupo brasileño Vale.
Por último, en el caso de la planta potabilizadora Juan Manuel de Rosas, ubicada en Tigre, el proceso de licitación fue realizado por AySA y Odebrecht estuvo asociada con Roggio, Supercemento y Cartellone. De la misma manera, la ampliación de gasoductos fue realizada por Nación Fideicomisos. En consecuencia, nunca firmé ningún contrato con la empresa Odebrecht, ni van a encontrar una concesión escandalosa como el reconocimiento de 800 millones de dólares adicionales en el soterramiento del Sarmiento que desconociendo los pliegos licitatorios le otorgó Macri. Es por ello que queremos que se identifique quiénes son los supuestos intermediarios que cobraron y que digan a qué funcionarios les pagaron. Desde ya, niego rotundamente haber recibido soborno alguno por parte de empresa ni de ninguna otra. Hace un año que se busca, en forma infructuosa, involucrarme con las investigaciones del denominado Lava Jato en Brasil, en un círculo vicioso que luego continúa con una denuncia de la diputada Stolbizer buscando un fiscal amigo con quien armar una causa sin ninguna prueba de nada. Y como siempre terminan en la nada porque las mentiras caen por su propio peso.


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