20 de marzo 2015 - 00:00

Operativo en acuerdo UCR-PRO para calmar interna en provincias

Ernesto Sanz
Ernesto Sanz
El radicalismo quiere frenar como sea el rosario de internas que se multiplican en el país entre los grupos que presionan para seguir en acuerdos locales con el massismo y los que apoyaron el triunfante acuerdo con Mauricio Macri y la Coalición Cívica. Se organiza ya un encuentro en el Comité Nacional para que la mesa vuelva a funcionar y se calmen tensiones. En ese momento Ernesto Sanz y Gerardo Morales podrían volver a encontrarse. Ayer no fue un día pacífico para los radicales: en La Rioja, se rompió la fórmula para la gobernación: el diputado Julio Martínez se quedó sin vice para la gobernación cuando el massista Ismael Bordagaray anunció que hará una fórmula sin integración con la UCR y en sociedad con Sergio Massa (ver Ámbito Nacional). Fue la primera ruptura real tras la Convención Nacional de Gualeguaychú.

Ayer, comenzaron las reuniones entre radicales y el PRO para avanzar en el armado electoral. Fue la primera vez tras la convención que Federico Storani, Walter Ceballos y Facundo Suárez Lastra se sentaron en una mesa con Emilio Monzó, Humberto Schiavoni y Diego Santilli. Esa mesa de 6 fue la encargada de toda la negociación que terminó con el acuerdo aprobado por la Convención. Ayer, los términos no fueron los mismos, sino que hubo intento de explicaciones cruzadas por las declaraciones de Mauricio Macri donde anunció que no habrá cogobierno con el radicalismo, lo que inflamó más la interna UCR en provincias.

"En octubre se competirá y se verá. Si la gente lo elige... el que gana va a conducir el Gobierno nacional y pedirá o no colaboración. Esos son los términos en lo cual lo hemos planteado", había dicho Macri.

Monzó armó una explicación que los radicales aceptaron como argumento para salir a frenar tensiones. Se habló, entonces, de errores de interpretación y de un intento de Macri, con esa frase, de salir a rechazar la acusación del kirchnerismo sobre el nacimiento de una nueva Alianza, como la del 99, tras la votación en la Convención radical.

Más tarde Storani le explicaba a los medios que gane Sanz, Elisa Carrió o Macri, se mantendrá la "cultura presidencialista" y habrá "un Gobierno de coalición".

Desde el PRO insistieron con la tesis original de Macri: "No va a haber cogobierno". Esa explicación es mucho más coherente con el pensamiento de Macri que se conoce en este tema que los argumentos que explican los radicales: el jefe de Gobierno porteño sigue insistiendo como estrategia que su candidatura significa un hecho nuevo para la política argentina que no empañará atándose a promesas con las viejas estructuras. Por ahora en público seguirá manteniendo esa posición.

Otra prueba del ruido llegó desde Córdoba. Ramón Mestre atacó desde allí al jefe de Gobierno porteño: "Coincido con Mauricio: es muy importante que no haya imposiciones de ningún tipo. Un partido político no se puede imponer en la decisión de que un candidato sea por una encuesta, porque, si no, cerremos los partidos políticos y nos dediquemos a una consultoría de encuesta". Lo dijo tras la presión de Macri cuando afirmó que si no hay acuerdo en Córdoba el candidato se elegirá por una encuesta.