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Para De Vido, “las empresas no tienen restricciones de gas”
Julio De Vido
Parte del esquema vigente para el servicio de gas sigue siendo el elaborado en la década del 90, cuando se produjo la privatización de Gas del Estado y se dictó la ley de marco regulatorio de la actividad. Según ese esquema, no es económico tener una estructura para satisfacer una demanda que sólo se registra unos 30 días en el año por efecto del frío. En esa época, la falta estaba en la infraestructura del transporte, ahora ese problema está relativamente atenuado, pero el gas no alcanza para cubrir toda la demanda en invierno, aun considerando la importación de gas de Bolivia y la entrega de GNL de los buques regasificadores de Bahía Blanca y Escobar.
La situación, como dijo De Vido, es la misma de todos los años, pero con variantes. Hasta 2004-2005, las empresas tenían contratado un servicio firme más caro y uno interrumpible más barato. A partir de esa fecha, todas las industrias debieron ir cambiando los contratos, y actualmente ya no hay suministro firme, sino firme con ventana interrumpible.
De este modo, cuando crece al máximo el consumo de los hogares, las distribuidoras primero deben cortar el servicio interrumpible, luego las ventanas de los firmes, y por último la mayor parte del suministro, salvo el mínimo técnico necesario para mantener los hornos prendidos y no obligar a apagar y a reencender equipos. En los plazos también hubo cambios: primero se necesitaban varios días de frío intenso para empezar los cortes. Pero con el alza del consumo residencial y el crecimiento de la actividad, se tienen que aplicar restricciones desde el primer día de temperaturas extremas, y la finalización de los recortes suele demorarse hasta setiembre.
Algunas grandes industrias, como la automotriz, ya tienen fuentes alternativas de energía para esta época del año. Otras organizan la producción considerando este período, y están también las que siguen forcejeando todos los años para que no les corten el gas, como los ingenios azucareros. Cuanto más frío es el invierno y cuanto más se prolonga, mayores pueden ser los inconvenientes para las industrias.
En el origen del problema está la declinación de la producción local de gas por la antigüedad de los yacimientos en explotación, para lo cual el Gobierno apuesta ahora a las reservas no convencionales, el llamado gas de esquisto de Vaca Muerta. Hasta que eso no se desarrolle, para solucionar el problema, cada año debe importarse cada vez más gas, incluso en pleno verano para satisfacer las necesidades de las generadoras eléctricas que a su vez deben enfrentar los picos de consumo por el calor. El país importa actualmente unos 40 millones de metros cúbicos promedio por día, equivalentes a más de un tercio de la producción local.
Las prioridades para el suministro son en orden los hogares, el GNC vehicular, las centrales térmicas que no pueden reemplazar el gas por combustibles líquidos, la parte firme de los contratos de las industrias, las ventanas de los firmes y por último lo interrumpible que tienen pactado las plantas fabriles.
Algunas entidades industriales critican todos los años al Gobierno porque creen que los recortes deberían ser parejos para todos los tipos de usuarios. Como por la ley de marco regulatorio, los hogares deben tener la prioridad, en la práctica esa protesta se refiere en particular al GNC para autos, aunque sólo en algunas jornadas del inusual invierno de 2007 el Gobierno apeló a recortar ese suministro.


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