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Patterson: best seller que osa decir su nombre

Desde el título, este thriller se propone como «best seller para las vacaciones». La top-model Kim Mc Daniels va a Hawai, a hacer fotos para las vikinis de Juicy Couture. De pronto, se despierta con pies y manos atadas en el baúl de un auto, fue drogada, y está en manos de un asesino serial que la amenazaba y ahora la secuestró. Y «un autentico asesino psicópata no se parece en nada al homicida común. No es como el atracador que se asusta y descarga su pistola sobre un infeliz empleado de bar, ni como el hombre que irrumpe en la oficina de su contador y le vuela la cabeza, ni como el marido que estrangula a su mujer a causa de una infidelidad real o imaginaria. Los psicópatas no están motivados por el amor, el miedo, la furia o el odio. No sienten esas emociones. No sienten nada. Y sé de qué hablo», dice Benjamin Hawkins, ex policía metido a novelista, tan malo que sus libros van directamente a mesas de saldo.
Para sobrevivir, Hawkins comenzó a trabajar como periodista en la sección Policiales de «L.A. Times»; que lo envía a Hawai a ver qué le sucedió a Kim. Ben piensa que pronto se sabrá que no pasó de una zarpada de chicos ricos. Se equivoca. Lo sabrá por la desesperada búsqueda de los padres de Kim. Y por tener que vérselas con Henri Benoit, el asesino serial, que lo sigue y lo controla, y se enorgullece porque «Jack el destripador nunca soñó matar como lo hago yo». Benoit quiere que Benjamin escriba su biografía: cómo pasó de prisionero en Irak a perfecto asesino por encargo, con la habilidad de un camaleón para cambiar de aspecto y dinero necesario para ir a donde quiera. Y que droga, rapta, tortura y mata frente a una cámara que registra todo para un red de mujeres y hombres de negocios que, como voyeurs, tienen una perversa y desenfrenada pasión por las «snuff movies», esa películas que registran asesinatos reales. Y la novela recién empieza.
Patterson, un redactor publicitario de J.Walter Thompson, que escribió una novela policial que le hizo darse cuenta que ése era el tipo de escritura que lo haría millonario, y que los thrillers eran su producto, se convirtió en un artesano de novelas con buena trama y ritmo sostenido cada vuelta de página. Y para eso echa mano de todo lo que se le cruza, por caso, «Bikini» remite a la película «Tres rostros para el miedo» (Peeping Tom) de Michael Powell, y a otras que le siguieron como «Tesis» de Alejandro Amenábar u «8 milímetros» de Joel Schumacher. En sus 33 años como autor, Patterson ha escrito 65 novelas de suspenso (varias pasaron al cine), ha llegado a tener 9 títulos simultáneamente en los primeros puestos de la lista de best sellers de «The New York Times», cosa que le hizo entrar en el Guiness. Con unos 140 millones de libros vendidos, se sostiene que ha superado en ventas a Stephen King, John Grisham y Dan Brown. Una de las claves de esta «máquina de escribir» thrillers es que como buen fabricante sabe trabajar con colaboradores, aunque los editores tiendan a ocultarlo. En «Bikini» contó con la ayuda de Maxine Paetro, quien ya colaboró con él en la serie «El Club de mujeres contra el crimen».
M.S.


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