22 de octubre 2010 - 00:00

Penoso: levantó ayer el Colón temporada de ballet

Otra frustración para el público: Paloma Herrera iba a actuar en dos funciones de «El corsario», pero el Ballet no ensayaba por reclamos sindicales y laborales.
Otra frustración para el público: Paloma Herrera iba a actuar en dos funciones de «El corsario», pero el Ballet no ensayaba por reclamos sindicales y laborales.
El Teatro Colón decidió suspender ayer la temporada 2010 del Ballet Estable (funciones de abono y extraordinarias de «El corsario» y «La bayadera»), después de haberse llegado a un punto de no retorno en el conflicto entre las autoridades del teatro y su cuerpo de baile. Según pudo saberse, los bailarines reclamaban, además del 40% de aumento general que pretende el resto de los cuerpos estables, la separación de la titular del Ballet, Lidia Segni, con quien la relación siempre fue tensa. También, en repetidas ocasiones, se habían quejado de las condiciones del piso en las salas de ensayo y escenario. Este segundo y más grave conflicto se suma así al que provocó, a comienzos de la temporada, la cancelación de algunas de las funciones de «Manon».

Según se supo, hacía más de tres semanas que el ballet no cumplía con los ensayos aunque con presencia en el lugar: concurría a la hora fijada pero se sentaba en el piso. En un comunicado oficial difundido ayer por el Colón, se expresa que: «motiva esta suspensión el grave incumplimiento de las labores por parte del Ballet Estable del Teatro Colón a partir del día 29 de septiembre próximo pasado, fecha en que unilateralmente parte de este cuerpo artístico se negó a realizar los ensayos correspondientes a la preparación coreográfica de la obra».

«Las conductas llevadas a cabo por parte de los integrantes del Ballet Estable y las sucesivas negativas de los bailarines a cumplir con sus obligaciones» continúa «trajo aparejada la imposibilidad de completar la producción del ballet El corsario, cuyo estreno estaba previsto para el día 29 de octubre. Esto implica no sólo la imposibilidad de prestar el servicio público al que está obligado el Teatro y sus trabajadores, sino una falta de consideración hacia el público abonado al ballet y una inmensa pérdida de los recursos del Estado, valorados en una suma superior a los 4 millones de pesos para lo que restaba de la temporada programada».

Para dos de las funciones de «El corsario» estaba prevista la participación de la primera bailarina argentina Paloma Herrera, a quien desde luego se le deberá abonar la totalidad de su cachet. En «La bayadera» iba a ser protagonista Alina Cojocaru. «Poner en escena una obra de estas características», continúa el comunicado «no sólo incluye la preparación del Ballet, sino también el trabajo de diseño de la producción escenográfica y lumínica, comenzada el año pasado, de montaje musical de la Orquesta Estable, también ya concluida, y el de montaje de la producción escenotécnica que se inició hace tres meses y se encuentra concluida y montada en el escenario. De igual modo, ya están confeccionados los 180 trajes que realizó la sastrería del Teatro». El teatro informó también que en breve se le informará al público sobre la forma y período de devolución del dinero de los abonos y sobrantes.

El malestar que se vive en estas horas en el interior del Colón es uno de los más altos de la presente temporada de reapertura, de por sí ya accidentada, que tuvo otro momento desagradable cuando se canceló la última función de la ópera de Janacek «Katia Kábanová» a fines de septiembre. Hoy, al mediodía, la denominada Asamblea General de Trabajadores del Teatro Colón (compuesta principalmente por afiliados a ATA) dispuso un plan de lucha que se iniciará con un acto en la vía pública, frente a la puerta del teatro sobre Cerrito 618, en el que participarán algunos miembros de las Orquestas Estable y Filarmónica, del Ballet Estable, y el Coro Estable.

También anunció esta Asamblea, para el jueves 28 de octubre, un paro total de actividades en el Colón y «las locaciones extramuros del mismo, y cuya duración se informará oportunamente». La Asamblea atribuye la responsabilidad de este estado de conflicto al «autismo político, el autoritarismo y la negligencia, tanto de las autoridades del Ente Autónomo del Teatro Colón como al Gobierno de la Ciudad».

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