5 de noviembre 2009 - 00:00

Pequeña historia de violencia bien actuada

«Shotgun Stories» (EE.UU., 2008, habl. en inglés). Dir.: J. Nichols. Int.: B. Jacobs, D. Ligon, M. Shannon, G. Pannell, M. Abbott Jr.

Aunque el título original podría ser traducido fácilmente como «Historias de escopetas», en toda la película sólo una vez un personaje dispara un arma de fuego. Es una historia de viejos rencores que van subiendo de nivel hacia una escalada de violencia entre dos grupos de medio hermanos enfrentados luego de la muerte de su padre.

Los personajes son distintas variaciones de «rednecks», jovenes de clase baja que trabajan en distintos tipos de tareas rurales en un pueblo que parece medio muerto. Uno de los hermanos vive en su camioneta, otro en una carpa ubicada en el jardín de la casa del hermano mayor, abandonado por su mujer, harta de sus escapadas para probar un «sistema» de poker que nunca le da otra cosa que pérdidas. Los tres hermanos crecieron odiando la familia que formó su padre alcohólico y violento luego de abandonarlos y convertirse en un abstemio cristiano renacido, y el odio es totalmente recíproco por parte de sus nuevos hijos.

Un discurso lleno de resentimiento y reproches ofrecido en el funeral de su padre por el hermano mayor del grupo abandonado es la chispa para que el enfrentamiento, que siempre existió, empiece a estallar en situaciones violentas. Con el típico tempo de cine «indie», es decir no precisamente el de un thriller ni mucho menos, el film de un policial negro. El director Jeff Nichols se las ingenia de todos modos para marcar con eficacia el crescendo de tensión y violencia contenida.

Las actuaciones son muy creíbles -tal vez este rubro sea lo mejor del film-, las imágenes por momentos muy atractivas, y la música tiene pasajes muy logrados, que lamentablemente se repiten mas de lo necesario.

De todos modos, la historia es demasiado pequeña, y no tan interesante, aunque hay que reconocer que el desenlace es de lo más original y verosímil que se haya visto en la materia.

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