El jefe del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, ha tenido varios problemas con la Justicia desde su entrada en política en 1993.
Fue condenado tres veces en primera instancia en 1997 y en 1998 a seis años y cinco meses de prisión por corrupción, falso balance y financiación ilícita de partido político. Pero luego fue absuelto o beneficiado por la prescripción de estos delitos.
Actualmente tiene nuevos procesos pendientes: uno por corrupción de testigo (Mills) y otro por fraude fiscal en la adquisición de los derechos de retransmisión televisada (Mediaset), y por abuso de confianza (Mediatrade).
Los tres casos fueron congelados en 2010 tras la adopción de una ley que le otorgaba inmunidad penal durante 18 meses. Esta protección le fue parcialmente retirada el 13 de enero. A continuación, algunos de los casos emblemáticos:
1994: corrupción de funcionarios de la Policía financiera. Condenado en primera instancia en 1997 a 33 meses de prisión. Absuelto en apelación en mayo de 2000.
1995: falso balance. Acusado de financiar con una caja negra la compra del jugador de fútbol Gianluigi Lentini para su club, el Milan AC. Prescribió en noviembre 2002.
1995: falso balance en la adquisición de la sociedad cinematográfica Medusa. Condenado a 16 meses de prisión en primera instancia en diciembre de 1987, pero absuelto en apelación en febrero de 2000.
1995: acusado de financiación ilegal del Partido Socialista Italiano (PSI) mediante una sociedad offshore, la All Iberian. Condenado en primera instancia a 28 meses de prisión en julio de 1998. Beneficiado por la prescripción en octubre de 1999.
1998: acusado de corrupción por un juez en la compra por la Fininvest de la editorial Mondadori. Condenado en primera instancia, se beneficia de la prescripción en apelación.
1998: acusado de corrupción de jueces en el caso llamado de «SME».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario