1 de diciembre 2011 - 00:00

Premiaron a Almudena Grandes en Guadalajara

Almudena Grandes: «España jamás ha agradecido al exilio republicano todo lo que le debe».
Almudena Grandes: «España jamás ha agradecido al exilio republicano todo lo que le debe».
Guadalajara - Almudena Grandes, que recibió ayer el premio Sor Juana Inés de la Cruz por «Inés y la alegría», cree que España «jamás ha agradecido al exilio republicano» todo lo que le debe, al contrario de lo que sucede en México, donde hay «una especial sensibilidad» hacia este fenómeno. «Los exiliados republicanos fundaron de alguna forma la cultura mexicana contemporánea. En México, y en la Argentina también, se ve lo que España perdió cuando muchos intelectuales tuvieron que exiliarse», afirmó Grandes antes de recibir el premio en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.

Aunque «Inés y la alegría» recrea una historia «muy española», situada al principio de la posguerra, Grandes cree que esta novela ha tenido una excelente acogida en México quizá porque «es un país con una historia muy torturada, y que está familiarizado con las revoluciones y con las mujeres revolucionarias», como las que hay en su libro.

«Y es un país, y creo que en España no somos muy conscientes de esto, donde el exilio republicano se trata con una ternura y un amor enormes. Para la cultura mexicana fue fundamental en todas las órbitas ese exilio, y no solo en la literaria. También en la científica y en la pedagógica», subrayó.

«Esta feria es especial porque los lectores invaden cualquier espacio. Es una feria muy viva; es un puente que pone en contacto a la literatura con la gente», dice la autora de «Corazón helado», «Las edades de Lulú» y «Malena es un nombre de tango».

«Inés y la alegría» forma parte de un proyecto de seis libros, situados en la posguerra española, en plena dictadura de Franco, con los que Almudena Grandes quiere rendir homenaje la resistencia antifranquista. «Creo que la democracia española está en deuda con los antifranquistas. Si en España no hubiera habido muchas personas que durante 37 años, día tras día, resistieron a la dictadura, la transición a la democracia no habría sido posible», aseguró.

En los años setenta, en la transición, «la democracia española resolvió la encrucijada histórica que tenía por delante por el procedimiento de fundarse sobre la nada. Nosotros tenemos una democracia sin raíces. Reconocer la tradición republicana dio miedo y pareció que no era sensato», señaló.

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