22 de enero 2009 - 00:00

"Quintaesencia": tango con refinamiento

Los integrantes de Quintaesencia brillan con cuatro obras breves de su director, Leonardo Cuello, para quien el tango es mucho más que caracoleos y firuletes.
Los integrantes de "Quintaesencia" brillan con cuatro obras breves de su director, Leonardo Cuello, para quien el tango es mucho más que caracoleos y firuletes.
La compañía « Quintaesencia», que dirige el coreógrafo Leonardo Cuello, vuelve a presentar en el escenario del Borges un programa compuesto por cuatro obras breves, tres de ellas reposiciones (« Diamante», «Melancólico» y «Urbano»). En la única obra estreno, «Nobleza de arrabal», están todas las constantes del estilo de Cuello, cuyo eje principal es la fusión del tango tradicional con otras disciplinas coreográficas.

En este cuadro, que cierra el espectáculo, cinco parejas expresan la alegría que les proporciona el baile, y cómo eso puede ser motivo de diversión colectiva, ya que cada participante exhibe su propia manera de encarar el tango, que aunque siempre de aliento arrabalero tiene ciertas características dominantes según del barrio del que provenga.

Con una ambientación sesentista, «Nobleza de arrabal» toma temas musicales del Quinteto Pirincho de Francisco Canaro y los desarrolla con una dinámica vertiginosa, gracias al amplio virtuosismo de cada una de las parejas, que se hace necesario consignar: Rocío Leguizamón/Germán Filipelli, Paola Camacho/ Gustavo Vargas, Ayelén Sánchez/Walter Suquía, Milagros Rolandelli/Lisandro Eberle y Teli Ortiz/Ollantay Rojas. Además de excelentes bailarines todos hacen gala de un efervescente humor.

En el resto de las obras del programa la decena de excelentes bailarines se enlaza en las exigencias acrobáticas de «Diamante», sobre temas de «Color Tango» y texturas sonoras de Sebastián Verea, con líneas muy puras y una coherente utilización del espacio. «Melancólico», según banda de Sergio Vainikoff, transforma completamente el clima en adagios muy lentos y acompasados. En cambio, en «

Urbano», sobre música de Astor Piazzolla y de Gustavo Fedel, los oficiantes expresan una intensa sensualidad corporal, haciendo del tango un aliado de la danza contemporánea y hasta del lenguaje clásico.

La iluminadora Dana Barber eligió los claroscuros para estos tres últimos ballets, y una festiva claridad para «Nobleza de arrabal». El vestuario de Nora Churquina contribuye a la estética refinada de todo el espectáculo, de fuerte impacto para el espectador que espera de la danza-tango algo más que simples caracoleos y firuletes.

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