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“Rain Man” emociona sin golpes bajos
Un extraordinario Juan Pablo Geretto transmite fragilidad y fortaleza al mismo tiempo, en el papel del autista y genio matemático de «Rain Man», y Fabián Vena, como su hermano, es un versátil partenaire.
Lo que más se recuerda de aquel exitoso film de Barry Levinson estrenado en 1988, fue la sorprendente actuación de Dustin Hoffman como Raymond Babbitt, un autista y prodigio matemático capaz de aprenderse de memoria la guía telefónica. Dicha actuación inauguró una galería de freaks cinematográficos, entre ellos «Forrest Gump», pero lo más valioso de «Rain Man» es su conmovedor enfoque de la relación entre hermanos nacida en circunstancias totalmente adversas. Así, el vínculo entre Raymond y su codicioso hermano Charlie solo podrá construirse a través del esclarecimiento de la figura paterna y del pasado familiar; todo eso motorizado por la revelación de un recuerdo en común, verdadera llave de este encuentro.
En la adaptación escénica, aquí dirigida por Alejandra Ciurlanti, la historia de los dos hermanos mantiene su ritmo e interés y además gana intensidad debido a la profunda conexión que existe entre sus protagonistas. Fabián Vena (Charlie) es un joven estafador dedicado a la venta de autos que al morir su padre, del que estaba distanciado, descubre la existencia de Raymond (Juan Pablo Geretto), su hermano mayor, internado desde chico en una institución psiquiátrica y ahora, por capricho paterno, principal heredero de la fortuna familiar.
Charlie lo secuestra durante una semana para renegociar la herencia y se lo lleva a Las Vegas, donde ganará una fortuna gracias a la destreza numérica de su hermano, el que entre otras cosas desconoce la noción de dinero. Estas y otras peripecias, llenas de gags y situaciones curiosas (relacionadas con las imposibilidades de Raymond y su encantadora puerilidad), permiten mostrar los sutiles cambios afectivos de esta convivencia forzada.
El personaje de Raymond no es un fenómeno, sino una especie de niño indefenso, aferrado a sus fobias, obsesiones y rituales, que hacen rabiar a su hermano y provocan risas entre el público. Geretto (bien conocido por sus notables caracterizaciones femeninas de «Como quién oye llover» y «La maestra normal») brinda una composición tan minuciosa y delicada que ya la envidiaría el actor de «Tootsie» y «El graduado». Su conducta contenida, de gestos precisos y nunca impostados, reflejan un mundo interior muy complejo. Su Raymond transmite fragilidad y fortaleza al mismo tiempo. La manera en que enfrenta el miedo y el dolor de haber sido arrancado de su refugio es heroica, como la de aquellos pacientes que el neurólogo Oliver Sacks describió en su libro «El hombre que confundió a su mujer con un sombrero».
Vena es un buen partenaire (la química entre ambos actores es notable) y afronta con versatilidad los constantes cambios de un personaje que pasa del maltrato a la ternura y del gesto interesado a la solidaridad). En papeles secundarios, se destacan Carla Pandolfi (la novia de Charlie) y Vanesa Maja en el rol de camarera desganada y de cantante escort.
La escenografía de Jorge Ferrari permite construir con cierta abstracción diversas locaciones, desplegándose con mayor elocuencia en el arribo a Las Vegas.
«Rain Man» es un espectáculo que logra generar emoción en un clima intimista y sin recurrir a golpes bajos.


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