30 de diciembre 2010 - 00:00

Regionalizar: próximo gran desafío para una provincia desestresada

Gustavo Marangoni
Gustavo Marangoni
Este tercer año de Gobierno en la provincia nos deja en evidencia cambios profundos y favorables en materia productiva, social y fiscal, junto con un salto de calidad en los mecanismos de gestión pública.

Los avances concretos no son frutos de la casualidad, sino que reflejan aspectos centrales que, sistemáticamente desde el comienzo de gestión, el gobernador Daniel Scioli viene resaltando y ejercitando.

En primer lugar, la única forma de gobernar bajo paradigmas modernos y con problemáticas conflictivas (algunas de raíces bien profundas) es articulando la Nación, la provincia y los municipios. Este enfoque es el adecuado para que las políticas públicas impacten de manera concreta en la mejora del bienestar de la población.

En segundo lugar, otro aspecto presente en estos tres años de Gobierno es el diálogo permanente y la búsqueda de consenso entre oficialismo, oposición, sectores productivos y trabajadores, para arribar a mejores políticas en beneficio de los ciudadanos.

La reciente sanción del Presupuesto 2011, con el oficialismo en minoría y consensuando reformas con la oposición (respetando las líneas de acción plasmadas por el Ejecutivo), es un claro ejemplo de lo señalado. El marco para ello durante este año, así como en los previos, es una gestión responsable en materia fiscal que nos está dejando una provincia desendeudada, con reformas tributarias progresivas y asignando el gasto público con jerarquización política de las prioridades (fundamentalmente de carácter social).

Bajo un contexto macroeconómico de fortaleza a nivel nacional, favorable tanto en términos de comercio mundial y precios internacionales, como de elevados niveles de consumo e inversión, la provincia de Buenos Aires se convierte en locomotora del crecimiento del país, con un dinamismo que rondará el 8% de aumento de su Producto Bruto Interno. Vale recordar que Buenos Aires genera el 35% del PBI nacional, emplea al 36% de los ocupados nacionales y concentra el 35% de las exportaciones. Asimismo, la mitad de la producción industrial del país se localiza en la provincia.

Gracias a este dinamismo económico y a la muy buena administración tributaria, sobresale la performance de los recursos genuinos propios (que se han duplicado durante la gestión Scioli), y aumentaron 5 puntos respecto de 2007 para alcanzar alrededor del 58% del total en 2010 (guarismo récord entre las provincias argentinas).

Por otro lado, y gracias a la reestructuración de la deuda provincial bajo el Programa Federal de Desendeudamiento Provincial, Buenos Aires redujo sustancialmente los vencimientos de capital e intereses en el corto y mediano plazo.

Para sintetizarlo en dos indicadores: actualmente la deuda representa el 10% del Producto contra el 15,5% de 2005, y respecto de los recursos se encuentra en torno al 75% contra el 130% de 2005.

Gracias a la mejora en la capacidad de repago señalada y al desendeudamiento, este año Buenos Aires programó y ejecutó con éxito su retorno a los mercados de capitales en etapas progresivas. Primero, creando un mercado líquido de Letras en el mercado interno (con un stock vigente de 1.100 millones de pesos), y luego accediendo al mercado internacional con dos bonos por un monto total de 750 millones de dólares. Durante 2011, y dada la situación de liquidez internacional y bajas tasas de interés, se podría profundizar el acceso al financiamiento para acelerar la inversión en diversas áreas, sin desmejorar los indicadores de capacidad de repago de la deuda.

No obstante lo anterior, no debemos perder de vista la necesidad de promover sobre la base de consensos y con gradualismo una discusión del Régimen de Coparticipación Federal. Las profundas asimetrías en términos regionales y sociales que padece Buenos Aires se deben corregir con la aptitud redistributiva de una nueva Coparticipación.

Industria y agro

Durante 2010, la industria manufacturera y el sector agropecuario impulsaron y difundieron el crecimiento del producto provincial. La industria automotriz y la siderurgia son las más dinámicas, traccionan el crecimiento nacional, ya que la provincia representa alrededor del 60 por ciento del valor agregado en dichas industrias a nivel país.

El sector agropecuario, con una expansión superior al 10% en 2010, fue impulsado por la producción de cultivos agrícolas, contrarrestando algunas bajas en materia de producción ganadera. Con 28 millones de toneladas para la campaña 2009/10, se tiene una mejora del 65% respecto de la campaña precedente (con alta influencia de soja y maíz). El dinamismo del agro es catalizador en la provincia de Buenos Aires de muchas otras actividades relacionadas (agroquímicos, fertilizantes, maquinaria agrícola, semillas, etc.). Y también en muchos distritos del interior representa una fuente de ingresos primaria que se vuelcan luego a la actividad comercial y de servicios.

Pensando el futuro

Los muy buenos resultados de este año y las bases que hemos ido sentando, dejando atrás problemas que actualmente se transformaron en instrumentos para el crecimiento (financiamiento, rol del Banco Provincia, puertos, astilleros, gestión con orden fiscal), nos alientan a pensar y planificar en un horizonte de mediano plazo.

Los ejes trazados por el gobernador radican en trabajar para lograr un patrón de desarrollo económico y social cuyos ejes sean la regionalización y descentralización de la provincia.

Las condiciones propicias que nos depara nuestro país y el contexto internacional favorable en el mediano plazo para las economías emergentes permiten concentrarnos en los tópicos que hacen al desarrollo económico. Los tiempos que corren nos exigen repensar los Estados provinciales y municipales para hacerlos más eficientes y con una fuerte base de competitividad asentada en la articulación público-privada, que sea capaz de integrar una mejor educación, con nuevas tecnologías y fuerte inversión en infraestructura.

Finalmente, el fuerte compromiso del gobernador para garantizar condiciones institucionales y políticas es una precondición para desplegar estas fuerzas transformadoras que promuevan el arraigo y mayor bienestar tanto en la población del conurbano como en los pueblos y ciudades del interior.

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