"En los próximos meses, trabajaré para garantizar que el acuerdo nuclear es un éxito, y asegurarnos de que es respetado íntegramente por todas las partes", dijo Hammond, el primer diplomático británico de alto nivel que visita Irán desde hace 12 años.
" Con los esfuerzos de esta embajada apoyaremos el comercio y las inversiones británicas, una vez que sean aliviadas las sanciones. Ello será beneficioso para los pueblos iraní y británico", agregó.
Por su parte, el canciller iraní, Mohamad Yavad Zarif, dijo que "la reapertura de la embajada británica refleja el hecho de que en Occidente se reconoce el papel constructivo de Irán". "Aunque seguimos manteniendo diferencias con Londres, queremos discutirlas de forma pragmática", añadió durante la rueda de prensa conjunta que ofrecieron ambos ministros tras la ceremonia de reapertura.
Hammond entró en la embajada a mediodía y celebró luego la ceremonia de reapertura en sus jardines acompañado de Ajay Sharma, el encargado de negocios, que de momento será el diplomático británico de mayor rango en Teherán.
Reino Unido interrumpió las relaciones con Irán en 2011, después de que islamistas iraníes asaltaran la legación británica y el recinto de la residencia del embajador británico, donde destrozaron algunas oficinas. Por el momento ninguno de los dos países tiene previsto enviar embajadores hasta que se aclaren algunas cuestiones como, por ejemplo, una indemnización a Londres.
Según Hammond, desde el inicio de la presidencia del moderado Hasán Rohaní, en 2013, ambos países están viviendo un acercamiento político. Irán, declaró, es un país importante en una región muy inestable. "Por eso es también importante que tengamos un canal conjunto de diálogo a través de las embajadas", afirmó.
Zarif subrayó que la lucha conjunta contra el Estado Islámico (EI) es de interés para ambos países. "Especialmente en el marco de las crisis que afectan a la región necesitamos una base para la negociación con la que se fortalezca la cooperación y se limen las diferencias", declaró el iraní.
El vicecanciller alemán, Sigmar Gabriel, la jefe de la diplomacia europea, Federica Mogherini, y el ministro francés de Relaciones Exteriores, Laurent Fabius, ya visitaron Teherán en las últimas semanas.
Los países occidentales, que habían reducido mucho sus relaciones comerciales y económicas con la República Islámica por las sanciones por su programa nuclear, esperan poder restablecer rápidamente sus vínculos con el régimen de los ayatolás para situarse en un mercado de 80 millones de habitantes.
El Gobierno de Rohaní también aboga por normalizar las relaciones con Occidente, con el fin de atraer a los inversores internacionales que su país necesita para desarrollar los diferentes sectores de su economía, en particular el de los hidrocarburos, muy perjudicado por las sanciones.
| Agencias DPA, AFP, EFE, ANSA y Reuters |


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