23 de enero 2009 - 00:00

Reveladora muestra de artistas rosarinos

Escultura de Víctor Gómez, uno de los diez artistas rosarinos cuyas obras fueron seleccionadas para dialogar con las de la Fundación Osde en la exposición Intermedios.
Escultura de Víctor Gómez, uno de los diez artistas rosarinos cuyas obras fueron seleccionadas para "dialogar" con las de la Fundación Osde en la exposición "Intermedios".
«Intermedios - Diez artistas rosarinos en diálogo con obras de la Fundación Osde» se exhibe hasta el 7 de marzo en la sede de esta institución (Suipacha 658). Su curador, Hugo Masoero, ha seleccionado un grupo de artistas que, según lo expresa en el catálogo, « pertenecen a una generación silenciada en un momento histórico en el que expresarse podía significar la muerte o el exilio y luego silenciada nuevamente por políticas culturales oficiales cuyo objetivo era lo joven, lo emergente, el éxito espontáneo, el individualismo y la ausencia de contenidos».

Los 10 artistas, algunos nacidos en Rosario, otros en distintas provincias pero allí radicados, son docentes, licenciados e investigadores en Artes Visuales, han recibido importantes premios así como realizado clínicas y seminarios con destacados artistas argentinos.

Viviana Andrada presenta fotos y costureros con backlights, una luz roja se expande sobre el muro, una refinada instalación en la que se conjuga la tecnología con la costura ancestral y sus protagonistas, la tela, la aguja y el hilo.

María A. Carter Morales, nacida en Chile, pero radicada en Rosario desde 1969, alude a lo inefable y juega con las palabras animus y anima en dos tubos de ensayo que descansan delicadamente sobre una manta de cordero.

Víctor Gómez viaja por todo el país y desde el año 2000 realiza intervenciones en el paisaje registradas en fotografías y videos. En paisajes desérticos deja sus huellas a través de esculturas con elementos encontrados. En ocasiones vuelve al lugar y encuentra que no han sido vandalizadas, allí están, mudos testigos de su paso. Hay además una excelente instalación de un lago en el que yace caído un pájaro, que no ha podido sobrevivir, un tema que muestra su preocupación por la ecología.

Un cuento de infancia surgido de su primer cuaderno escolar preside la instalación de Marita Guimpel, excelentes fotografías directas de gallinas en su hábitat y otras intervenidas sobre las gallinitas de azúcar y licor, golosina que el espectador puede llevarse en una verdadera interacción lúdica.

Obras severas las de Delia López Zamora que las ha titulado Post-Liquid en alusión a la teoría de Zygmunt Bauman y apropiaciones de algunas obras conocidas del arte contemporáneo. Fueron bellas pero sólo quedan los pétalos de las rosas rodeando el músculo de la vida y los tallos inertes en impresiones digitales de María Elena Lucero que remiten a lo frágil, a lo perecedero, de allí el título de « Obituario».

Vimos por primera vez la obra de Daniel Oberti en una edición de Estudio Abierto. Belleza surgida de la basura ya que en un trabajo rayano en la obsesión, selecciona etiquetas y latas de gaseosas para realizar un entramado de colores brillantes a manera de tapices y ornamentos florales.

Diana Randazzo utiliza materiales transparentes sobre fondos blancos para colocar una pequeña hoja en una serie titulada «El Arbol de la Vida», dando forma a pensamientos de orden místico relacionado con la Cábala.

En «Una Cita Fija», texto que acompaña su obra, Mabel Temporelli recuerda los 70 cuando un grupo de jóvenes aferrados a las utopías debían pasar por la vereda de un bar a un día y hora fijados mientras un compañero registraba la escena y las transmitía a otros. «Ahora vuelvo a esa cita, están pasando infancias, las veo una tras otra. también pasan las de mis hijos y hasta pasa la mía.» Interviene baberos y telas de bastidor con quemaduras de cigarrillos a manera de un ritual de curación. Imposible negar su carácter siniestro.

Aunque Francisco Vignolo señala que para comprender su producción lo importante son las circunstancias internas y subjetivas que la condicionaron y que van más allá de una evaluación estética, como espectadores sólo podemos recurrir a ella. Muy buena pintura comprometida con la figuración con una gran carga de la historia del arte.

En cuanto a las obras seleccionadas para dialogar son muy buenas en su individualidad pero en muchos casos el diálogo no es tan fructífero.

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