Ricky Pashkus: “En Broadway también impacta la crisis”

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Bajo el título «Primeras damas del musical», el 15 de diciembre subirán a escena en el Gran Rex veintidós cantantes y actrices argentinas para compartir por una sola noche un amplio repertorio musical de comedias tan famosas como «Hello Dolly», «La novicia rebelde», «Cats», «Nine», «Sweet Charity», «Hairspray», «Chicago», «Rent», «Evita», «Sor-presas», «La Bella y la Bestia» y «Los Miserables».

«Arrancamos en la década del 60, pero lo más fuerte está entre los 70 y 90», explica el coreógrafo y director Ricky Pashkus, responsable de este montaje junto al periodista e investigador teatral Pablo Gorlero. Ambos son creadores de los premios Hugo al Teatro Musical y dos grandes impulsores del género. Entre otras cosas, conversamos con Pashkus sobre el nuevo posicionamiento del teatro musical en nuestro país y en Broadway.

Periodista: ¿Cómo surgió «Primeras damas del musical»?

Ricky Pashkus: Nos inspiramos en «Broadway leading ladies» a través de un video que me pasó Gorlero. La idea me encantó pero dimos muchas vueltas con el título. Traducido literalmente «Mujeres líderes de Broadway» no es lo mismo que decir «Mujeres destacadas de la calle Corrientes». Por eso propuse lo de Primeras damas. A Gorlero le parecía muy antiguo. Y yo le dije: «Pablo, el término volvió a estar vigente porque tenemos una primera dama en el gobierno».

P.: En el afiche del espectáculo se adivina la silueta de Eva Perón, otra primera dama.

R.P.: Claro, y Elena Roger va a cantar un tema de la «Eva» de Alberto Favero y Pedro Orgambide. También otros títulos como «El club de las divorciadas», y el «Drácula» de Pepe Cibrián.

P.: ¿Por qué ofrecerán sólo una función?

R.P.: Fue muy complicado juntar tantos nombres. Marcela Paoli, que hizo «Chicago» en España, vino especialmente para este show al igual que Josefina Scaglione, la protagonista de «Amor sin barreras» en Broadway. Y si me permite decirlo, ellas se pagaron el pasaje. No quiero dar números pero hacer un Gran Rex con 22 cantantes, 40 de coro y 18 músicos es para valorarlo como un gran gesto de parte de estos artistas, que aceptaron participar por amor a este maravilloso género. Ojalá que el año que viene podamos repetir la experiencia por una semana o por más tiempo y pueda resultar un negocio para todos. No me quiero olvidar de nadie: Beatriz Bonnet, Sandra Guida, Alejandra Radano, Julia Zenko, Karina K, Vicky Buchino, Cecilia Milone, Lucía Galán, Ana María Cores, Vanesa Butera, Candela Cibrián, Natalia Cociuffo, Laura Conforte, Melania Lenoir, Florencia y Marisol Otero, Ivanna Rossi, María Rojí, Magalí Sánchez Alleno y Florencia Peña. Todas protagonizaron algún musical y harán dos temas. El show dura dos horas veinte.

P.: ¿Alcanza para tanto repertorio?

R.P.: Hay mucho «medley» [potpurrí en la jerga de Broadway], en cuatro minutos se juntan cinco canciones y las cantantes juegan a interrumpirse unas a otras como para ir acelerando. De maestro de ceremonia tenemos a Rodolfo Valss que es Míster comedia musical y también participan dos bailarines. Quiero aclarar que éste es un musical «en concert», sin números de baile, ya que en el exterior están prohibidos por contrato. Las canciones sólo se pueden acompañar con movimientos de puesta en escena y en esto colaboró el coreógrafo Gustavo Wons. Gaby Goldman es el director musical y David Seldes el diseñador de luces.

P.: ¿Se acabaron los grandes musicales en Argentina?

R.P.: Es algo que no se puede separar de la economía. La del uno a uno los favoreció muchísimo. Lamentablemente fue lo único que salió beneficiado. La realidad de hoy -después de los últimos estertores del uno a uno con Pablo Kompel y Daniel Grinbak produciendo «Chicago» y antes «Hairspray» y «Los productores» -es que ya no se puede producir más espectáculos del exterior si se recauda en pesos. Lo viví con el «Sweeney Todd» de Lino Patalano que fue a pérdida. Sólo puede contratar grandes musicales, como «El rey León», una empresa como Time for fun que al ser multinacional puede prorratear los gastos del show haciéndolo en distintos países. Sus producciones han cambiado mucho al mercado.

P.: ¿De qué manera?

R.P.: Ellos compran los derechos en Broadway antes de que las obras se estrenen. ¿Se da cuenta de lo que digo? Si alguien quiere hacer el musical «Billy Elliot». ellos son tan poderosos que compran los derechos antes del estreno, no esperan a que sea un éxito. Ya solo por comprar la obra, sin la puesta en escena, se trata de cincuenta mil a cien mil dólares. Imagínese que hay que recuperar eso antes de empezar a ensayar. Por eso grandes espectáculos como «Mamma mia», que en breve llega a Buenos Aires, sólo pueden ser producidos por Time for fun, salvo excepciones. Lo que trajo de bueno todo esto es que favoreció el surgimiento de un teatro alternativo, con dramaturgia nuestra, que está creciendo mucho. Títulos como «La Parka», «Cuando callan los patos» y autores como Gonzalo Demaría, entre muchos otros, dan cuenta del fenómeno. Son espectáculos de menor formato, porque todavía no estamos a la altura, tenemos que equivocarnos, consolidar oficio y cometer mil errores. Pero ya empezó a aparecer una liturgia propia. Yo, por ejemplo, estoy trabajando en una obra basada en la novela de Osvaldo Bazán «Un día Nico se fue» junto al músico Ale Sergi del grupo Miranda!. Es la historia de un chico gay que funciona como una gran historia de amor, emociona y hace reír.

P.: Tampoco en Broadway hay muchos espectáculos de gran envergadura.

R.P.: Bueno, la crisis llega a todas partes. También en Broadway están bajando los costos de producción. Se acabaron las épocas en las que sobrevolaban helicópteros en escena.

Entrevista de Patricia Espinosa

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