18 de agosto 2014 - 00:00

River empieza a creer

Teófilo Gutiérrez le dedica su gol a Dios. El colombiano demostró que cuando está con ganas es un jugador desequilibrante en el campeonato argentino. Mostró no sólo goles, sino también toques de mucha calidad.
Teófilo Gutiérrez le dedica su gol a Dios. El colombiano demostró que cuando está con ganas es un jugador desequilibrante en el campeonato argentino. Mostró no sólo goles, sino también toques de mucha calidad.
River no dejó dudas futbolísticas y debió ganar por una diferencia superior a los dos goles. Esto más allá de la jugada polémica entre Becker y Chiarini, que el árbitro lo tomó como un choque casual (dio bote a tierra) y bien pudo interpretarlo como penal, porque el arquero de River nunca tocó la pelota y Becker fue quien se la llevó antes de caer, al chocar su rodilla con la mandíbula del arquero.

Pero esta jugada, digna de un simposio reglamentario, no puede opacar la mejor actuación de River de los últimos tiempos (incluidos muchos partidos del campeón del torneo anterior), porque tuvo habilidad, velocidad, talento y la cuota necesaria de gol.

Sobre todo en el primer tiempo, donde mostró un "concierto de fútbol" con Teófilo Gutiérrez como eje. El colombiano había abierto el marcador, aprovechando un centro de Vangioni que superó a toda la defensa de Central, y desde ahí se juntó con Pisculichi para tocar y mostrar todo su talento futbolístico. No hubo más goles, porque Mora desafinó en ese concierto y porque Caranta le tapó dos muy claras a Gutiérrez. En el segundo, creció Central más por amor propio que por fútbol, pero los toques de calidad los siguió poniendo River, como el golazo de Pisculichi, después de dos enganches en el área.

El equipo "millonario" jugó el fútbol que pretende hacer su técnico y que quiere ver su gente. Si repite actuaciones asías,estará para cosas importantes.

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