24 de febrero 2011 - 00:00

Romance y “audacias” en piloto automático

Con una antipática Natalie Portman y un Ashton Kutcher sin rumbo, «Amigos con derechos» es ese tipo de comedia romántica que intenta en vano pasar por transgresora.
Con una antipática Natalie Portman y un Ashton Kutcher sin rumbo, «Amigos con derechos» es ese tipo de comedia romántica que intenta en vano pasar por transgresora.
«Amigos con derechos» (No Strings Attached, EE.UU., 2011, habl. en inglés). Dir.: I. Reitman. Int.: N. Portman, A. Kutcher, K. Kline, Ludacris,

C. Elwes, L. Bell.

Como comedia romántica con detalles sexies un poco más audaces de lo ordinario, «Amigos con derechos» califica solo como hallazgo de un zapping en el cable. Como vehículo para el cambio de imagen de Natalie Portman de princesita de «Star Wars a plebeya sexópata fría y cerebral, su composición termina resultando excesivamente fría y escasamente cerebral.

Como nueva película de Ivan Reitman (director de «Los Cazantasmas», productor de «Colegio de animales» y «Heavy Metal»), luego de más de un lustro sin dirigir nada, es realmente olvidable.

Estamos ante la típica comedia romántica que intenta pasar por transgresora. El hijo de un decadente astro de TV sufre un comprensible golpe en su autoestima cuando descubre que su ex novia está saliendo con su papá. Desesperado, se emborracha y llama a todas las chicas de su agenda, lo que lo lleva a hacer el ridículo con una amigable conocida, la única que le hace el aguante esa mala noche. Tan amigable como para convertirse en su amante, con la condición de que la relación jamás pase a un nivel afectivo. La primera media hora es razonablemente divertida y casi sexy, pero pronto todo el asunto se encarrila en los más previsibles lugares comunes del género, dando la sensacion de estar escrita y dirigda en piloto automático.

La actuación de Natalie Portman resulta más antipática que seductora, y también es cierto que la misoginia abunda en la descripción de la gran mayoría de los personajes femeninos. Ashton Kutcher hace lo que puede como el sufrido esclavo sexual de la protagonista, y Kevin Kline mejora la película cada vez que aparece, igual que el músico Ludacris en un papel poco importante, pero al menos realmente divertido.

D.C.

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