En Asunción, donde participaba de la Cumbre del Mercosur, Monteiro sostuvo que el nuevo titular, Nelson Barbosa, tiene buen trato con los miembros del Congreso y tiene confianza con Dilma Rousseff. "Las líneas generales de la política económica no cambiarán. Cada ministro tiene un estilo, pero las líneas generales no cambian", insistió. Y agregó que Rousseff continuará buscando "firmemente" el equilibrio fiscal
La insatisfacción de Levy con el Gobierno, y viceversa, fue in crescendo a lo largo de los meses, por lo que su salida no sorprendió.
Pero su sustitución por Barbosa sugiere un movimiento de Rousseff que, además de atender un aspecto económico, tiene un fuerte acento político: agradar a la izquierda que al día de hoy es su principal y tal vez único bastión, en momentos de máxima fragilidad.
Rousseff quitó así a un ministro cuya cabeza era pedida por su base de apoyo y sentó en el trono de Hacienda a otro que fue recibido con los brazos abiertos por los baluartes de su Gobierno.
Barbosa, de 46 años, adhiere a la escuela "desarrollista", que predica, entre otros principios, una menor rigurosidad en la persecución de metas fiscales y una mayor facilidad para acceder al crédito y liberar recursos con el fin de estimular las inversiones. Una línea académica radicalmente opuesta a la de Levy, de 54 años, graduado en la ortodoxa escuela de Chicago y defensor de la estricta rigurosidad fiscal.
| Agencia DPA y Ámbito Financiero |

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