7 de diciembre 2011 - 00:00

Rusia se queja, pero sueña con una “primavera”

Moscú - Hace tiempo que los rusos no manifestaban con tanta fuerza el enojo con sus dirigentes. Según las estimaciones, unas ocho mil personas protestaron en Moscú contra los resultados de las elecciones parlamentarias, que consideran fraudulentas.

Los organizadores habían anunciado que serían 400 personas -la cifra que se suele reunir en las manifestaciones-, pero los medios hablaron de la mayor protesta antigubernamental en Moscú en años. La convocatoria había sido realizada por internet.

«¡Rusia sin Putin!», «¡Ru-sia será nuevamente libre!», gritaban los manifestantes contra el jefe de Gobierno, Vladímir Putin. «No veía algo así en Moscú desde los combates callejeros de 1993», comentó Dmitri Solopov a la radio Kommersant sobre la situación en la capital.

Después de dos horas, la manifestación autorizada terminó. Algunos cientos quisieron marchar, sin permiso, a la Comisión Electoral Central y fue allí donde se produjeron las manifestaciones masivas. Opositores conocidos como el bloguero Alexei Nawalny y el político Ilya Jashin fueron arrestados.

El mensaje es claro: el Gobierno no está dispuesto a permitir su caída por presión de la calle, casi como en una «primavera rusa». Es por eso que ayer salieron a las calles ostentosamente miles de unidades especiales en Moscú para sofocar las protestas (ver aparte). El temor a la aún enraizada estructura de los servicios secretos de los tiempos soviéticos sigue operando.

Son sobre todo jóvenes bien formados y miembros de la creciente clase media quienes están desilusionados con Putin y el estancamiento político. El intercambio de poder entre Putin y el presidente Dmitri Medvédev les parece una farsa. El temor a ser gobernados doce años más por este tándem fogonea las protestas. Además se acumulan las protestas sobre la arbitrariedad judicial, la corrupción y la burocracia.

«Este sistema no llega a cinco años más», vaticina el multimillonario Michail Projorov, que finalmente abandonó las filas del partido Causa Justa.

Sin embargo, según los analistas, no habrá manifestaciones masivas como en el mundo árabe. Esto ya se vio en el pasado: en las protestas no autorizadas sólo participan algunas decenas de opositores al Kremlin.

Por otro lado, a la oposición extraparlamentaria le falta cohesión. Los analistas dicen que faltan debate público e ideas. Los partidos liberales como Jabloko representan un mal recuerdo para amplios sectores de la población debido al caos de los años 90. Por eso muchos rusos siguen prefiriendo un liderazgo fuerte al estilo de Putin. El mismo político de 59 años se describió hace poco como un capitán que sabe mantener el barco en curso en mares revueltos.

Como prueba, ayer se manifestaron 15.000 jóvenes seguidores de Putin en el centro de Moscú, quienes condenaron las protestas como un intento de perturbar la paz y el orden. La llamada por los críticos «juventud de Putin» representa públicamente la opinión del jefe de Gobierno de que Estados extranjeros financian a la oposición.

Agencia DPA

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