- ámbito
- Edición Impresa
Se afirma un Senado con quórum a la carta
Quórum sin dueño. Ayer la bancada oficialista bajó en soledad al recinto y no hubo sesión por la ausencia opositora. La semana pasada, el kirchnerismo se había retirado del debate.
Un Senado con quórum a la carta y crecientes síntomas de hermafroditismo político. Quienes hasta la semana pasada se oponían al DNU de Cristina de Kirchner que habilitaba el uso de reservas del Banco Central, ejecutado por Mercedes Marcó del Pont, ayer apoyaron al kirchnerismo y salvaron la cabeza de la funcionaria. Ese fue el caso de la peronista santafesina Roxana Latorre y de la rionegrina del Frente Grande, María José Bongiorno. Un imprevisible péndulo de voluntades que amenaza con paralizar al Senado.
De las tres sesiones que intentó celebrar la Cámara alta desde el inicio de las sesiones ordinarias el 1 de marzo, solamente una consiguió quórum. Cayó la primera sesión preparatoria cuando la bancada oficialista de Miguel Pichetto dejó sin quórum el debate para impedir que la oposición se alzara con el control de todas las comisiones y ayer fueron los radicales, los cívicos, el socialismo y el peronismo disidente quienes se ausentaron de la sesión para evitar que el kirchnerismo ratificara el pliego de Marcó del Pont.
Defensa
«No vendí mi voto», fue la defensa de Latorre, ex aliada de Carlos Reutemann, a quien el PJ rebelde le facturó el apoyo de la senadora a la bancada del Gobierno. Al oficialismo le faltó un sólo voto y, si Latorre hubiese bajado ayer al recinto imitando el ejemplo de Bongiorno, el Frente para la Victoria hubiese blindado la continuidad de Marcó del Pont al frente del Banco Central. Anoche en el Senado decían que Latorre le tuvo miedo a la tapa de los diarios, por eso no ocupó su banca en el recinto. Implacable, el kirchnerismo se mofaba de su aliada circunstancial: «Si uno le tiene temor a los medios no hay futuro para hacer carrera política».
El Senado se instaló ahora en el peor escenario, el virtual empate técnico con cada vez más senadores que se autodefinen independientes, ni oficialistas ni opositores. Un híbrido llamado «no oficialista». Allí militan Bongiorno, Latorre, y los pampeano Carlos Verna y María Higonet. El nuevo sistema de quórum a la carta se definirá de acuerdo a cada proyecto de ley. En la próxima sesión la coparticipación del impuesto al cheque y ley de Verna para uso de reservas del BCRA, pondrán a prueba la imprevisibilidad del Senado. A esa laguna legislativa se suma el poder de veto de Cristina de Kirchner que pueden convertir en ilusorio el funcionamiento de la Cámara alta.
La partes ya admiten la existencia de este vacío en el Senado. Ayer el jefe de los senadores radicales, Gerardo Morales, dijo que «habrá que acostumbrarse a estas situaciones», cuando no hubo quórum para sesionar. «Todos los miércoles habrá que remar de un lado y del otro. Nos va a tocar ganar y perder», dijo el senador jujeño quien desmintió fisuras en la oposición. La noche anterior, el senador y presidente de la UCR, había admitido públicamente que el arco opositor estaba abrochado con alfileres.
El kirchnerista Eric Calcagno, presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, anticipó la rutina del nuevo Senado y pidió «no rasgarse las vestiduras». «No dar quórum es un recurso que a veces usa la oposición y a veces lo usa el oficialismo», explicó el ex embajador argentino en Francia.


Dejá tu comentario