• EL VALOR DE LA OFERTA YA PERDIÓ U$S 8. • LA EMISIÓN DE NUEVA DEUDA NO BAJARÍA DEL 14,5% EN DÓLARES
La nueva caída en los precios de los títulos públicos condiciona aún más la reapertura del canje de deuda. Aunque el ministro de Economía, Amado Boudou, sostiene en cada aparición pública que los tiempos son los normales para este tipo de transacciones, la realidad es otra.
La turbulencia que atraviesan los mercados del mundo y la debilidad de los bonos argentinos son duros obstáculos para mantener la propuesta tal como fue conce-bida.
Problemas
En las últimas semanas aparecieron una serie de complicaciones que le restan atractivo a la transacción, tanto para los bonistas como para el Gobierno, a saber:
En caso de que el precio de los títulos no presente una sustancial mejora, el nuevo bono de u$s 1.000 millones que tiene planeado emitir el Gobierno tendría una tasa del 14,5% anual en dólares o incluso superior. Ello surge de considerar la tasa de deuda en dólares del Boden 2015 (aunque se trata de un título emitido bajo legislación local). Boudou ya había manifestado que la intención de Economía era colocar nueva deuda, pero a tasas de un dígito. La opción, por supuesto, es realizar el canje pero sin la obligación de que los bonistas suscriban un nuevo bono en efectivo. Se perdería, de ser éste el caso, uno de los principales atractivos de la transacción para la Casa Rosada.
El valor de la oferta «generosa» que presentaría el Gobierno también cayó sustancialmente. Según cálculos de distintos bancos de inversión, a los niveles de ayer la propuesta bajó desde u$s 54 a u$s 46, es decir 8 dólares adicionales de quita en relación con los precios de fines de noviembre, lo que la hace menos atractiva. A esta altura parece inviable que se imponga la postura inicial de Néstor Kirchner de no incluir los pagos atrasados del cupón PBI para los inversores. En caso de que avance esta segunda propuesta, de por sí menos interesante, el valor de la oferta ya caería a menos de u$s 40 y reduciría sustancialmente el grado de participación de los inversores.
La posible puesta en marcha del Fondo del Bicentenario complicaría más el panorama. Si la Justicia norteamericana decide hacer lugar a los pedidos de embargos de reservas, ante la evidencia de que se trata de un activo del Gobierno, muchos inversores estarían dispuestos a seguir litigando para cobrar la totalidad de la deuda en default y no aceptar el canje de bonos, con una quita superior al 50%.
El secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, avanza más allá de estas dificultades en los trámites correspondientes ante la SEC. Economía no sólo pide autorización para efectuar el canje, sino además para emitir nueva deuda por un monto de hasta u$s 15.000 millones.
Las complicaciones para llevar adelante el canje están relacionadas con aspectos externos, pero también por cuestiones estrictamente domésticas.
Incertidumbre
Es cierto que toda la deuda emergente sufrió un retroceso en las últimas semanas, provocado por las dudas sobre la situación fiscal de países como España o Grecia, además de la fortaleza del dólar.
Pero la decisión del Gobierno de avanzar sobre las reservas del Banco Central vía Fondo del Bicentenario desató más incertidumbre entre los inversores, tras una lectura favorable inicial que duró unos pocos días.
Para Néstor Kirchner, la oferta a los bonistas pasó a ser totalmente secundaria si se echa mano a las reservas para hacer frente a un gasto público creciente. Los u$s 1.000 millones involucrados en la eventual colocación del nuevo título lucen como una cifra ínfima al lado de los u$s 6.569 millones en reservas que el Gobierno procura a través del Fondo del Bicentenario.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario