14 de marzo 2014 - 00:00

Separatismo contagia más regiones

Járkov, Ucrania - El candidato a la presidencia ucraniana Vitali Klitschko sufrió recientemente en carne propia el rechazo que genera el nuevo Gobierno de Kiev en el este del país, donde los manifestantes le arrojaron piedras, huevos y objetos en llamas.

Algunas mujeres mayores llevaban carteles que decían: "Rusia, ¡salvanos!", y no son pocas las personas que viven en esas regiones cercanas a la frontera rusa que quisieran celebrar un referendo para decidir el futuro de sus territorios, tal como pretende hacer el domingo en Crimea el nuevo Gobierno prorruso de esa república autónoma.

Tanto en la península como en el este de Ucrania el ruso es la lengua materna de la mayor parte de la población. Cuando el nuevo Gobierno interino de Ucrania decidió, como una de sus primeras medidas oficiales, anular la legislación que declaraba el ruso como segunda lengua oficial en aquellas regiones, cundió la decepción. Ahora prácticamente no pasa un día sin que miles de manifestantes prorrusos salgan a las calles de alguna de las grandes ciudades en el este del país para reclamar una mayor autonomía.

Muchos se niegan a compartir los fondos cosechados por la industria de la región con las zonas occidentales del país, mayormente agropecuarias. No pocos buscan una mayor federalización.

La tensión va en aumento. En Lugansk, la sede de Gobierno fue asaltada por manifestantes que expulsaron al gobernador Mijail Bolotskij, designado hacía sólo una semana. En el techo se izaron banderas rusas. "¡Rusia, Rusia!", gritaban los manifestantes por sus megáfonos.

El Gobierno de la ciudad de Donetsk se encontraba en manos del activista prorruso Pavel Gubaryov, un "gobernador popular" que se autodeclaró en señal de protesta ante la decisión del Gobierno central de nombrar al millonario Serguéi Taruta para el puesto.

Los servicios secretos detuvieron a Gubaryov. Pero ahora el joven, de presuntos nexos con círculos neonazis, es celebrado por muchos como un mártir en la lucha contra los "extremistas" y "fascistas" de Occidente.

El presidente ruso, Vladímir Putin, amenazó con enviar su Ejército al país vecino si la población rusa que vive allí llega a verse amenazada. En Kiev temen que por las calles ucranianas circulen tropas encubiertas prorrusas ansiosas de provocar la intervención de la potencia.

El candidato a la presidencia y exboxeador Klitschko también teme que detrás de más de un personaje violento se escondan personas procedentes de Rusia. "Viajan por las regiones del este exigiendo un referendo", asegura. "Pueden pedir lo que sea en su casa, pero no deberían provocar a la gente en Ucrania", criticó.

Medios locales de Lugansk reportan, por ejemplo, que hubo decenas de autobuses que trasladaron a activistas al país vecino.

Pocas veces la Policía interviene. Si bien la sede administrativa está custodiada por unidades bien equipadas, en la manifestación de Járkov en la que estuvo Klitschko no hubo ningún despliegue de las fuerzas del orden. El político debió ser protegido por sus guardaespaldas con paraguas.

Agencia DPA

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