Sigue demorado el boleto electrónico

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A partir de la semana próxima, se empezarán a instalar las máquinas lectoras del boleto electrónico llamado SUBE en unos 2.000 vehículos que circulan en Capital Federal y Gran Buenos Aires. Según el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, en junio próximo se terminaría la instalación en todas las unidades de colectivos y trenes del área.

Sin embargo, la demora podría ser mayor porque en la zona operan 340 líneas de colectivos y 17.000 vehículos, y la colocación de la máquina demanda como mínimo cinco horas de trabajo para dos operarios, con lo cual se requerirían 170.000 horas/hombre para cubrir todo el parque del autotransporte.

Por otra parte, se licitó la instalación de 10.000 máquinas validadoras para trenes, subtes y colectivos, lo que indica que todo el sistema recién estará cubierto cuando se realice una nueva compulsa.

El mayor problema pendiente es la sincronización de todo el sistema en un área por cubrir que es la segunda en el mundo por la cantidad de transacciones, después de Hong Kong.

Por un lado, tienen que elaborarse 5 millones de tarjetas magnéticas. Luego instalar las máquinas lectoras en las que se harán las recargas en las terminales de ómnibus y trenes, y en lugares de gran tránsito.

En otro aspecto, falta terminar el data center desde el cual se seguirá el funcionamiento del sistema, incluyendo las recargas de las tarjetas, el pago de los pasajes para cada línea y unidad, el clearing a cargo del Banco Nación, y finalmente el pago a las empresas de transporte.

Por último, pero simultáneamente en el tiempo, está la instalación de las máquinas validadoras en los vehículos. Como la adjudicataria fue un consorcio entre Metronec del grupo Roggio, la alemana Siemens y la española Indra, el problema se simplificará porque el sistema existente hasta ahora -llamado monedero- que surgió por iniciativa privada, en subtes, Ferrovías y algunas líneas de colectivos, ya opera con el mismo grupo.

El Sistema Único de Boleto Electrónico está financiado por el Estado nacional, a través de la Secretaría de Transporte, por un importe que hasta mediados de año tenía un límite de $ 200 millones.

Apremiado por el descontento que provocó la falta de monedas después del último ajuste en el transporte en enero pasado, el Gobierno anunció un mes después la financiación del boleto electrónico, y dijo que la implementación se resolvería en 90 días. No obstante, como debieron hacerse cinco licitaciones con el correspondiente pliego de condiciones, período de ofertas y observaciones, el último concurso concluyó recién en agosto.

Antes de las elecciones del 28 de junio, el entonces secretario de Transporte, Ricardo Jaime, lanzó oficialmente el SUBE con la entrega gratis de 50.000 tarjetas que hasta ahora sólo sirven para usar en los medios del sistema monedero y recargar en las terminales del mismo nombre.

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