El nuevo disco de Silvio Rodríguez comprende varias rarezas. La primera es que salió a presentarlo (incluso pasó por la Argentina) antes de ser publicado. Luego, que aunque tiene 13 canciones nunca antes editadas (más una que sí, muy difundida), se trata de composiciones escritas en su mayoría en las décadas de los 60 y 70, que hasta ahora sólo habían circulado en versiones "piratas" de conciertos en vivo. Pero además es distinto en el sonido.
"Amoríos" -que sobre eso ronda, fundamentalmente, la temática de estas piezas- deja en parte de lado el clásico estilo del cantautor para adentrarse en otras búsquedas, sin abandonar lo tradicional de la música cubana pero coqueteando también con el jazz latino.
Como es habitual, Rodríguez sobresale en sus textos, siempre de una profundidad y de un uso de la metáfora que lo convierten en un artista enorme. Para este álbum, grabado en su estudio Ojalá, de Cuba, cantó con su típica voz forzada que es marca registrada, tocó la guitarra con su manera también inconfundible y se respaldó en una banda grande conducida y arreglada por el pianista Jorgito Aragón.
Un par de temas contaron con la participación de la Orquesta Sinfónica del Liceo Mozarteum de La Habana. Y el dato sobresaliente es que la muy conocida "Oleo de mujer con sombrero" se integró -como había ocurrido en 2015 en el Luna Park porteño- a una tetralogía de canciones bajo el título de "Exposición de mujer con sombrero".
| Ricardo Salton |



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