El domingo fue un gran día para la familia Formica. Mauro «el Gato» hizo el único gol de Newell’s con un tiro de 40 metros y Lautaro el «Laucha» consiguió el primero de Godoy Cruz y de su carrera con un tiro libre.
La ciudad quedó a mano. Parecía que Newell's, por tercera vez consecutiva, se iba a hacer dueño del clásico, pero faltando diez minutos Emilio Zelaya hizo gritar a la otra mitad de Rosario y dejó a todos en paz, hasta que se vuelvan a encontrar dentro de 6 meses.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Newell's jugó mejor. Desde la presión que ejercían en la mitad de la cancha la dupla Bernardello - Bernardi, pasando por la habilidad de Mauro Formica y buscando permanentemente el ataque con Armani y Salcedo.
No extrañó entonces que se pusiera en ventaja, pero sí por la forma, ya que Mauro Formica remató desde 40 metros y la clavó junto a un poste, dejando sin chances a Jorge Broun.
El arquero de Central, que no tuvo buena respuesta en el gol, había tapado dos remates de gol: un cabezazo de Salcedo y un zurdazo furibundo de Vangioni y el paraguayo se había perdido otro gol, al desviar su remate.
El segundo tiempo fue más parejo porque Rosario Central se paró mejor en la cancha y dividió la pelota en la mitad de la cancha. Miguel Angel Russo se la jugó con Franzoia por Danelón, buscando más potencia ofensiva y Newell's retrocedió sus líneas para jugar de contraataque. Parecían tener el partido controlado y el triunfo en el bolsillo, pero los sorprendió un centro frontal de Ribonetto que encontró la cabeza de Zelaya ante el descuido de Schiavi y Spolli y el partido terminó empatado.
Un empate que tranquiliza un clima muy caldeado que se vivió en la semana y que tuvo incidentes en lo previo con 44 detenidos. Rosario quedó a mano y tendrán que seguir conviviendo los de Newell's y los de Central sin cargadas por 6 meses.
Dejá tu comentario