9 de mayo 2012 - 00:00

Sorpresivo y raro pacto fortalece a Netanyahu y desactiva elección

Jerusalén - El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, hizo ayer honor a su fama de prestidigitador político al anunciar un inesperado acuerdo para la formación del mayor Gobierno de unidad de la historia del país, con la entrada del principal partido de la oposición, Kadima (Adelante).

La decisión implica la cancelación de las elecciones anticipadas para el 4 de septiembre, y se produjo un día después de que el Ejecutivo las propusiera formalmente y el Parlamento comenzara a debatir la convocatoria.

«Cuando vi que la estabilidad se desgastaba, estaba dispuesto a ir a elecciones, pero cuando vi claro que podía formar un Gobierno muy amplio, el más amplio de la historia, entendí que podía conservar la estabilidad sin ir a elecciones», se justificó ayer Netanyahu en una multitudinaria conferencia de prensa conjunta con el líder del Kadima, Shaúl Mofaz, en la sede del Parlamento. De acuerdo con los términos del acuerdo, Kadima, el partido más votado en las elecciones de 2009 con 28 escaños (entonces de la mano de Tzipi Livni), pero que no formó Gobierno, entra en la coalición derechista que rige el país.

Así, y si no se producen rupturas hasta los próximos comicios, previstos para octubre de 2013, el país estará en manos de una coalición de 94 de los 120 miembros de la Kneset formada por Likud (derecha), Kadima (centroderecha), Israel Beitenu (ultranacionalista), Shas (ortodoxos sefaradíes) y otros partidos menores religiosos y de extrema derecha, así como Atzmaut (Independencia), la formación del exlaborista Ehud Barak.

Mofaz, líder del partido desde que ganó a Livni las primarias en marzo, será nombrado viceprimer ministro, ministro sin cartera y miembro del gabinete de seguridad.

Antes de las primarias del Kadima, había asegurado en una entrevista que no entraría en el Ejecutivo de Netanyahu si resultaba vencedor, algo que ayer fundamentó en que «cambiaron las condiciones».

El líder del Kadima insistió ante los medios que no le interesa «puesto» alguno e incluso rechazó una oferta de Netanyahu al respecto, sino únicamente «aprovechar la oportunidad histórica» de sacar adelante cuatro «temas claves» en un momento en que el país atraviesa una «encrucijada existencial».

Los dos primeros temas son el reemplazo (obligado por la Corte Suprema) por un texto «justo y equilibrado» de la ley que exime a los judíos ortodoxos del servicio militar, obligatorio para el resto de judíos israelíes, y la «reforma del sistema de Gobierno», especificó, y agregó: «Intentar hacer avanzar un proceso de paz responsable que preserve la seguridad de Israel». Ello invita a retomar la hipótesis de un ataque a Irán para desactivar un plan nuclear.

La conferencia de prensa fue interrumpida por Nitzan Horowitz, diputado del partido de izquierda Meretz, que les espetó a gritos: «¡Se burlan de la Kneset, convierten esta casa en un circo, no tienen vergüenza, cruzaron la línea de la vergüenza!».

Mofaz será el único miembro de Kadima que obtenga una cartera, si bien otros diputados del partido que creó Ariel Sharón en 2005 quedarán al frente de los comités parlamentarios de Relaciones Exteriores, Defensa y Economía, entre otros.

El acuerdo ya fue objeto de críticas por los partidos que quedan fuera de la coalición, mientras que la Presidencia palestina llamó al nuevo Ejecutivo a «aprovechar la oportunidad» y apostar «por la paz y no por la guerra». La líder del Partido Laborista, Shely Yajimovich, que se convierte en nueva jefa de la oposición, calificó al nuevo Gobierno como «alianza de cobardes y el zigzag más ridículo de la historia política de Israel».

Kadima tenía perspectivas de hundirse en las elecciones anticipadas, en las que podría obtener de 28 a 13 u 11 diputados, mientras que el Laborismo habría subido de 13 a 17 o 18 escaños y Atzmaut se quedaba fuera del Parlamento, según encuestas recientes. Ayer a la tarde se convocaron manifestaciones en Jerusalén y Tel Aviv en «defensa de la oposición».

Agencias EFE, AFP, Reuters, DPA y ANSA

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