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Stanislas no tuvo su mejor noche en Belgrano
El prestigioso Ensamble Stanislas interpretó obras de Debussy y Schubert en el ciclo de Festivales Musicales.
En la víspera del 150 aniversario del nacimiento de Claude Debussy, Festivales Musicales preparó un festejo con un concierto a cargo del ensamble Stanislas (que debe su nombre a Stanislas Lesczinski, duque de Lorraine, quien hizo de Nancy, ciudad de origen de este conjunto, una importante capital) con dos bellísimas obras de cámara de su autoría.
Esa belleza asume lenguajes marcadamente diferentes, ya que la primera de las partituras interpretadas, el «Trío en sol mayor» que Laurent Causse (violín) y Jean de Spengler (cello) brindaron junto a la pianista argentina afincada en Italia Mirta Herrera, acusa marcada influencia de compositores románticos como Gabriel Fauré y Robert Schumann, entre otros, si bien el toque personal y la originalidad ya despuntan en este joven de 18 años.
Escrito para la célebre pianista aficionada y mecenas rusa Nadezhda von Meck, el trío es de una transparencia casi peligrosa, que en la versión que se comenta se vio perturbada por una afinación no del todo convincente, en especial por parte del cello. Pese a esta circunstancia, el sentido de «ensamble» se mantuvo como una constante.
Mucho más lograda fue la versión del «Cuarteto en sol menor» opus 10, obra de un Debussy completamente maduro que marcó un hito en la historia del repertorio de cámara. Con el concurso del violinista Bertrand Menut y el violista Paul Fenton, el Stanislas dio una vida perfecta a «nuances» dinámicas y colores, en lo que sin duda constituyó el punto más alto de la noche.
El programa se completó con el celebérrimo «Quinteto en La mayor» D.667 más conocido como «La trucha» de Franz Schubert, obra que de tan (y tan bien) transitada casi no resiste comparaciones. La versión sufrió algunos contratiempos, en especial el de una afinación nuevamente inestable y un marcado desbande rítmico en la variación del «Andantino» donde el contrabajo entona el Lied que da su apelativo al quinteto. Se destacó la sensibilidad de Herrera en la desafiante parte pianística, el contrabajista invitado Luis Tauriello cumplió una tarea correcta, y salvedad hecha de los inconvenientes mencionados, la performance general transitó lo acep
M.P.


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