15 de diciembre 2011 - 00:00

Temporada musical concluye activa (y con más calma)

La imponente puesta de «Grand macabre» de Ligeti careció, por los conflictos en el Colón, de orquesta en el foso, y hubo que improvisar una instrumentación de emergencia.
La imponente puesta de «Grand macabre» de Ligeti careció, por los conflictos en el Colón, de orquesta en el foso, y hubo que improvisar una instrumentación de emergencia.
Mucho menos agitado de lo que su comienzo parecía presagiar transcurrió el 2011 para el Teatro Colón. En marzo, y en vistas de las medidas de fuerza de un sector de la Orquesta Estable, el director general y artístico, Pedro Pablo García Caffi, brindaba una conferencia de prensa para anunciar la suspensión de la venta de todos los abonos, dado que no estaba en condiciones de garantizar la realización de las óperas, ballets y conciertos programados para el año.

Pasado el primer título lírico, el magnífico «Grand macabre» de Ligeti con puesta de La Fura dels Baus y en lo que se dio en llamar «versión Buenos Aires» (una re-instrumentación para teclados y percusión), la tormenta se disipó, y el 2011 del Colón trascurrió sin tropiezos en todas sus actividades. Con realizaciones por lo general excelentes en lo musical y puestas en escena más polémicas, el balance respecto de un teatro en pleno funcionamiento y actividad de sus cuerpos estables (con descollantes producciones del Ballet Estable e impecables ciclos de la Filarmónica, Orquesta Estable y Abono Bicentenario) es altamente positivo, en especial considerando aquel tormentoso comienzo.

Presencias esperadas y perspectivas menos tradicionales marcan el 2012 lírico del Colón (muchas novedades y sólo dos títulos «taquilleros», más la arriesgada propuesta de un «Anillo del Nibelungo» compactado a siete horas), que sigue su marcha y busca ampliar sus horizontes con iniciativas, como el Concurso Internacional de Canto que traerá a Kiri Te Kanawa y Sherrill Milnes (uno de las tantos buenos emprendimientos del Instituto Superior de Arte) o el «Colón Contemporáneo», ciclo que dirigirá Martín Bauer (responsable también del convocante Ciclo de Música Contemporánea del San Martín).

Varios desafíos cumplidos signaron el brillante 2011 del Teatro Argentino de La Plata: la realización del primer Wagner totalmente en alemán en la historia platense (excelente «Tristán e Isolda»), el estreno local de «Il viaggio a Reims» de Rossini en una chispeante co-producción con el Rossini Opera Festival de Pesaro y de la versión original en francés de «Don Carlos» de Verdi, más la compleja «Ciudad ausente» de Gandini-Piglia y grandes títulos del reperorio («Eugene Onegin» y «Madama Butterfly»).

La incorporación de Mario Gallizzi dio un nuevo impulso al Ballet Estable, mientras que los conciertos sinfónicos y de cámara, los muy buenos espectáculos ofrecidos por el TACEC y la actividad de la Escuela de Artes y Oficios y el Opera Studio multiplicaron la oferta cultural y formativa de la institución dirigida por Marcelo Lombardero. Apuntando a levantar la valla, el plan del Argentino es producir la Tetralogía wagneriana (completa y original) en dos años, seguir combinando tradición y novedad, mejorar su infraestructura y por sobre todo ser cada vez más un teatro de proyección internacional, capaz de marcar tendencias y ser referente por calidad y nivel de programación.

Bellas producciones ofrecieron las compañías independientes Juventus Lyrica y Buenos Aires Lírica, que siguen haciendo del Teatro Avenida el principal polo lírico porteño después del Colón, y continúan brindando a sus abonados la seguridad de ver todos los espectáculos previstos en tiempo y forma.

Dentro de la temporada de institución comandada por Ana DAnna se pudieron ver el magnífico «Murciélago» con que culminó, una poco convencional «Lucia di Lammermoor», con el debut de Leonor Manso como régisseuse y el protagónico de la maravillosa Laura Polverini, un «Trovatore» con todo lo que hay que tener y la bella y rara «Pescadores de perlas» de Bizet en una colorida versión.

En la asociación comandada por Frank Marmorek se destacaron un delicioso «Mondo della luna» de Haydn (Fischer-Maritano), un «Freischütz» con memorable actuación de Carla Filipcic y la festejada presencia de Luis Lima en «Pagliacci». Otras asociaciones líricas (el Teatro Roma, Fundamus, la Casa de la Ópera, la Compañía de las Luces, etc) contribuyeron con sus emprendimientos el panorama porteño.

La oferta de conciertos fue profusa, variada y excelente, e incluyó visitas como la Orquesta Simón Bolívar de Venezuela y su titular, el «joven maravilla» Gustavo Dudamel, que hechizaron en sus versiones de Mahler y de autores latinoamericanos y el notable Iván Fischer (ambas para el Mozarteum), o Shlomo Mintz, Leonard Slatkin y Michele Campanella (Nuova Harmonia), Roger Muraro y Valentina Lisitsa (Festivales Musicales), entre numerosos ensambles, solistas y directores que hicieron del 2011 una temporada sinfónica y de cámara para recordar, al igual que artistas nacionales como Fernando Pérez y Víctor Torres con su «Winterreise» (Festivales).

Ciclos más exclusivos como Pilar Golf, las soirées del Sofitel, la Semana Musical Llao Llao en el Hotel Alvear mantuvieron el alto nivel, lo mismo que la actividad del templo de la comunidad Amijai -ahora con nuevo piano-, contando en muchos casos con la presencia de organismos independientes como la Orquesta Académica (dirigida por Carlos Calleja), la Camerata Bariloche (con el revitalizante liderazgo de Freddy Varela Montero) y prestigiosos ensambles de cámara con los que cuenta Buenos Aires.

Con sus cuerpos estables funcionando sin descanso (Orquesta Sinfónica, Coros Polifónico, de Niños, de Jóvenes, Ballet Folklórico y otros), la Dirección de Artes de la Secretaría de Cultura de la Nación llevó adelante año excelentes iniciativas, entre otras la comisión y producción de óperas y espectáculos multimedia de autores nacionales, y el primer Festival «Música del Pasado de América», y llevó a las provincias varios espectáculos, promoviendo el federalismo y complementando la notable actividad de los teatros líricos del interior, a los que desde este año se suma el del Centro del Conocimiento (Posadas), con producciones propias y co-producciones.

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