8 de mayo 2014 - 00:00

Triunfante, Al Asad capturó el bastión rebelde de Homs

Beirut y Homs - Centenares de rebeldes sirios comenzaron ayer a retirarse del corazón de la ciudad de Homs, una de las cunas de la revuelta contra el régimen de Bashar al Asad, tras un acuerdo que implica una victoria simbólica del dictador a menos de un mes de su segura reelección.

El gobernador de Homs, Talal al Barazi, dijo por teléfono que los insurgentes iniciaron su retirada ayer por la mañana en varios colectivos. En total, unos 2.000 rebeldes, además de familiares de algunos combatientes, se marcharán en cumplimiento del acuerdo firmado el domingo por ambas partes en conflicto.

Hasta ahora, unos 800 milicianos opositores abandonaron el centro de la ciudad y se dirigieron a la zona de Dar al Kabira, al norte de la localidad, sostuvo una fuente rebelde cercana a las negociaciones con el régimen contactada a través de internet. Los micros son escoltados por equipos de la ONU y la Policía siria.

Una vez en Dar al Kabira, existe un arreglo en términos de alojamiento, comida y servicios médicos para que los insurgentes puedan quedarse en áreas bajo control opositor de la provincia. Los rebeldes pudieron llevarse consigo armas livianas y medianas, como ametralladoras y lanzagranadas.

A cambio, los insurgentes pondrán en libertad a setenta prisioneros, entre los que se encuentra un iraní, retenidos en las provincias septentrionales de Latakia y Alepo.

La fuente opositora agregó que el acuerdo también contempla la entrada de ayuda humanitaria en varias aldeas de Alepo, como Nubel y Al Zahra, de mayoría alauita, a la que pertenece el presidente Al Asad.

Tras la salida del último rebelde del casco antiguo de Homs, el Ejército entrará en la zona, precedido por equipos especiales de desactivación de bombas que asegurarán el lugar. Con la culminación del repliegue, solamente quedarán insurgentes en el barrio de Uaer, el único que queda bajo control de la oposición en Homs.

El viernes pasado, ambas partes habían comenzado a aplicar un alto el fuego como paso previo a la firma del pacto de retirada. La fuente rebelde próxima a esas negociaciones explicó que las conversaciones se produjeron entre los opositores de la ciudad y las autoridades, con la presencia de miembros de la ONU y representantes de Irán.

Con la salida de los insurgentes y la entrada de los soldados se pondrá fin a un asedio que duró más de veinte meses en la parte antigua de la ciudad, uno de los símbolos del levantamiento contra el régimen de Al Asad, iniciado en marzo de 2011.

La situación actual en Siria poco tiene que ver con aquellos primeros meses en los que Homs, conocida como "la capital de la revolución", exhibía protestas a diario y en la que cobró protagonismo el barrio de Baba Amr, que sufrió la dureza de los bombardeos gubernamentales entre febrero y marzo de 2012.

La captura de la localidad por las tropas del régimen es significativa y considerada un punto de inflexión en el conflicto, que dejó más de 150.000 muertos en tres años, pero no marca su final. Es además un espaldarazo para al Asad en plena campaña electoral, y los medios de comunicación oficiales publicaron ayer fotografías del presidente con su esposa, Asma, abrazando y dando muestras de cariño a hijos de los "mártires" de la guerra. Aunque no serán libres, las elecciones del 3 de junio serán las primeras en las que participarán varios candidatos y, seguramente, el dictador volverá a ser refrendado.

Mientras, la frustración entre los opositores es profunda. La cifra de milicianos chiitas de Irak y Líbano que luchan junto a las tropas de Al Asad aumenta mes a mes. Al parecer, hasta ciudadanos paquistaníes se habrían sumado a sus filas.

Los generosos donantes de los países árabes del Golfo, de los que depende económicamente la oposición, comenzaron a inicios de 2013 a armar las brigadas islamistas radicales, lo que condujo a su vez a que los países occidentales estén hoy menos dispuestos que hace un año a forzar la dimisión de Al Asad.

Entre los disidentes se debate por qué el régimen accedió al acuerdo en Homs, que contempla la retirada de los combatientes pero no su detención. Algunos creen que se trata de calmar el conflicto antes de las elecciones. Otros consideran que el dictador quiere asentar en Homs a sus aliados de otros países árabes, como parte central de un Estado sirio "alauita-chiita".

Agencias EFE, DPA y Reuters

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