En su cruzada por reforzar el control en las fronteras firmó un decreto que afecta directamente el proceso de solicitud o renovación de este permiso.
Muy poco duraron las facilidades otorgadas el año pasado a los argentinos para sacar la visa de Estados Unidos. Ahora, el flamante presidente Donald Trump, en su cruzada por reforzar los controles en las fronteras, firmó una orden que endurece el proceso de visa para los argentinos que quieran ingresar a su país, dejando atrás la medida adoptada el año pasado por la administración de Barack Obama.
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La embajada de Estados Unidos en Buenos Aires informó en su página web que en virtud del decreto firmado por Trump el viernes pasado, el Departamento de Estado requerirá "entrevistas para visas a todos los solicitantes" excepto a los menores de 14 años y mayores de 79 años.
Hasta la semana pasada, los argentinos menores de 16 años y mayores de 66 podían realizar el trámite por correo, sin necesidad de presentarse a una entrevista en la embajada.
Además, se achicó el plazo para renovar las visas vencidas sin entrevista, que antes era de cuatro años y desde esta semana es de 12 meses.
Por ello, la embajada recomienda a quienes quieran viajar a Estados Unidos comenzar el trámite de solicitud de visa con mayor anticipación porque probablemente la medida impacte en el tiempo de espera de los trámites.
De esta manera, la nueva gestión del presidente republicano decidió dar de baja el denominado Interview Waver Program, de los cuales -actualmente- sólo se beneficiaban la Argentina y Brasil. En mayo del año pasado, y luego de la histórica visita de Barack Obama a la Argentina, la embajada había anunciado el ingreso de los ciudadanos argentinos a ese programa. Finalmente, fue una participación fugaz.
La medida que afecta a la Argentina se da en medio de un revuelo político en Estados Unidos por una serie de decretos que firmó Trump en la última semana para revertir algunas de las políticas más populares de la administración anterior.
La más polémica fue la firmada el viernes, que prohíbe el ingreso temporal de inmigrantes y refugiados de Siria, Irak, Irán, Somalia, Sudán, y Yemen (países de mayoría musulmana), aunque tengan residencia en Estados Unidos.
El documento presidencial aduce razones de seguridad, afirmando que "numerosos individuos nacidos en el extranjero han sido condenados o implicados en delitos relacionados con el terrorismo desde el 11 de septiembre de 2001". Además, Trump dejó abierta la posibilidad de ampliar la lista.
Tras su controvertido decreto, masivas protestas se dieron en diferentes puntos del país. "¡Los refugiados son bienvenidos!" vociferaron el domingo unas 10.000 personas en un parque neoyorquino con vista a la Estatua de la Libertad, símbolo de la llegada de inmigrantes al país desde 1886. Incluso, otros tantos protestaron frente a la Casa Blanca.
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