6 de mayo 2014 - 00:00

Ucrania: arrecian combates y prorrusos crean milicias civiles

Militantes prorrusos trasladan a un hombre con los ojos vendados  desde la intervenida sede municipal de Donetsk a destino desconocido. En la ciudad de Luhansk (este) se instalaron puestos para la  instrucción del uso de las armas a civiles afines al movimiento separatista.
Militantes prorrusos trasladan a un hombre con los ojos vendados desde la intervenida sede municipal de Donetsk a destino desconocido. En la ciudad de Luhansk (este) se instalaron puestos para la instrucción del uso de las armas a civiles afines al movimiento separatista.
Odesa y Slaviansk - Fuerzas gubernamentales y milicias prorrusas protagonizaron ayer intensos combates en las afueras de Slaviansk, el bastión de la sublevación en el sureste de Ucrania, con un balance provisional de al menos una veintena de muertos y más de 50 heridos. A medida que los combates se incrementan son cada vez más los civiles que optan por alistarse en las filas de los secesionistas, e incluso en algunas ciudades como Luhansk se ensañaban tutoriales para el uso del armamento.

El ministro del Interior de Ucrania, Arsén Avákov, admitió que las tropas ucranianas sufrieron cuatro bajas mortales y otros treinta efectivos resultaron heridos en los choques armados, en los que las fuerzas de Kiev perdieron también un helicóptero Mi-24, el cuarto derribado por los prorrusos en los últimos días.

"Ahora, disponemos de datos sobre 20 milicianos muertos y decenas de heridos entre la población civil. Datos más precisos se conocerán por la mañana (por hoy)", dijo por su parte un portavoz rebelde a la agencia rusa Interfax.

Los primeros combates de la jornada se produjeron en la localidad de Andréyevka, donde las tropas ucranianas recuperaron el control de la torre de televisión que brinda señal a Slaviansk y la vecina Kramatorsk.

Mientras, en Andréyevka, a una veintena de kilómetros, los milicianos prorrusos atacaban las posiciones de las tropas ucranianas junto a la torre de televisión. "Acaba de producirse un fuerte tiroteo, vayan con cuidado, hay francotiradores...", sostuvo un vecino de Andréyevska a un grupo de periodistas.

El jefe de las fuerzas de autodefensa destacó por su parte que los rebeldes lograron "frenar el avance del enemigo en las inmediaciones de ciudad (Slaviansk), pero con muchas dificultades", en particular junto a la localidad de Semiónovka. Por su parte, el ministro del Interior ucraniano reconoció que los rebeldes prorrusos cuentan con armamento pesado, lo que ralentiza el avance de las fuerzas de Kiev.

En declaraciones a la prensa en uno de los puestos de control a la entrada de Slaviansk, el titular de Interior afirmó que la operación para neutralizar a las milicias y retomar la localidad -que se inició el viernes pasado- va lenta porque quieren evitar víctimas civiles. "Nuestras fuerzas no asaltan barrios residenciales y se han impuesto la limitación de no atacar allí donde hay población civil", aseveró.

Rusia niega las acusaciones de Occidente de que esté buscando debilitar al país de 45 millones de habitantes y de usar fuerzas paramilitares para liderar la insurgencia a través de su frontera, como hizo antes de anexionar Crimea en marzo.

Odesa, un puerto ubicado en el sudoeste del país donde convive una mezcla de ciudadanos rusos, ucranianos, georgianos y tártaros, estaba tranquila ayer luego de un fin de semana sangriento. Banderas ucranianas flameaban a media asta por los funerales de algunas de las docenas de personas muertas en los enfrentamientos del viernes. La violencia en Odesa marcó un punto de inflexión para Ucrania, puesto que aumentó los temores de que el conflicto pueda extenderse a la capital.

Más de 40 personas murieron en los enfrentamientos del viernes, los peores desde que el presidente prorruso Viktor Yanukóvich huyó a Moscú en febrero en medio de protestas de ucranianos, que demandaban lazos más cercanos con Europa. La mayoría eran prorrusos que murieron cuando el edificio que ocupaban fue incendiado por cócteles Molotov. La pérdida de control de Odesa podría ser un enorme golpe económico y político para Ucrania, un país del tamaño de Francia que comparte sus fronteras con varios países de la OTAN y alberga esperanzas de unirse a la alianza militar, algo que es una fuente de preocupación para el Kremlin.

Agencias EFE, Reuters, ANSA, DPA y AFP,


y Ámbito Financiero

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