"En total, después de los enfrentamientos junto a la Rada fueron hospitalizadas 122 personas, once de ellas graves. Además, hay dos periodistas franceses heridos", dijo en una comparecencia ante la prensa el ministro del Interior ucraniano, Arsén Avákov.
Poco antes, había confirmado la muerte de un miembro de la guardia nacional, alcanzado en el corazón por una esquirla de la granada lanzada por un nacionalista radical, ya detenido por la Policía.
La explosión de esa granada y otros artefactos explosivos causó un gran número de heridos, tanto entre los efectivos de la Guardia Nacional como de la Policía. También sufrió lastimaduras uno de los viceministros de Interior, Vasili Paskal.
Avákov responsabilizó directamente a Oleg Tiagnibok y a su formación nacionalista Svoboda (Libertad) de los acontecimientos junto a la Rada, que calificó de "crimen".
Esa fuerza y la organización ultranacionalista Sector de Derechas fueron los principales organizadores de las protestas que degeneraron en los violentos enfrentamientos.
"Fue una acción antiucraniana, un golpe por la espalda, por el que deben responder todos sus organizadores sin excepción", dijo el presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, en un mensaje televisado a la nación.
Aseguró, en alusión a miembros radicales de los partidos Svoboda y Sector de Derechas, que ya se ordenó a las fuerzas de seguridad que "respondan ante la ley no sólo los ejecutores, sino también los organizadores, incluidos los políticos".
Mientras, Avákov anunció que la Policía detuvo a cerca de treinta participantes en los ataques contra las fuerzas del orden y adelantó que "habrá más detenciones".
"Como ciudadano del país exijo, de conformidad con el artículo 348 de Código Penal de Ucrania, cadena perpetua para la persona que lanzó la granada que mató al miembro de la Guardia Nacional", declaró el primer ministro del país, Arseni Yatseniuk.
El jefe del Gobierno llamó a las fuerzas políticas del país a condenar pública y unánimemente a los organizadores de los violentos desórdenes en Kiev, a los que acusó de "abrir un segundo frente en el interior del país".
El lider nacionalista Tiagnibok rechazó las acusaciones y aseguró que los artefactos explosivos fueron lanzados por "provocadores al servicio de las autoridades". "El Gobierno estaba interesado en que corriera sangre", dijo y señaló que las autoridades necesitan de esta situación para ocultar su "vergonzosa política de traición".
Tiagnibok se refería a la aprobación ayer en primera lectura de un proyecto de enmiendas constitucionales sobre la descentralización del país, uno de los compromisos adquiridos por Kiev en febrero pasado en el marco de los acuerdos de Minsk para el arreglo del conflicto en las regiones prorrusas del este del país. El proyecto fue adoptado en primera lectura con los votos de 265 diputados, 39 más de los necesarios.
Los nacionalistas se oponen de manera categórica a estas modificaciones, ya que contienen un artículo transitorio que contempla un "régimen especial de autogobierno en determinadas zonas de las regiones de Donetsk y Lugansk", regulado por una ley ucraniana.
Según Svoboda y otras fuerzas nacionalistas, se trata de una concesión inaceptable a los separatistas y constituye un atentado contra la integridad del Estado.
Poroshenko tendrá que dar un dura batalla para conseguir la aprobación definitiva de la reforma, para la que necesita el respaldo de una mayoría cualificada de dos tercios, es decir de 300 legisladores.
| Agencias EFE, ANSA, AFP, DPA y Reuters |


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