23 de febrero 2011 - 00:00

Un atribulado Castro ve un plan contra Gadafi

Un atribulado Castro ve  un plan contra Gadafi
Presos de sus contradicciones, los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela dan la nota estos días al respaldar al régimen libio de Muamar Gadafi. Mientras el canciller venezolano, Nicolás Maduro, llamaba a evitar la «injerencia» externa, el nicaragüense Daniel Ortega evaluó que Gadafi «está librando una gran batalla». Claro, hace días el dictador condonó a Managua una deuda por 200 millones de dólares. El inspirador de la izquierda irracional del continente, Fidel Castro, dio el lunes letra al respecto con una de sus parrafadas habituales que difundió el sitio del régimen Cubadebate. Interesa leer los tramos centrales de sus excusas.



El 95% del territorio de Libia es totalmente desértico. La tecnología permitió descubrir importantes yacimientos de petróleo ligero de excelente calidad que hoy alcanzan un millón 800 mil barriles diarios y abundantes depósitos de gas natural. Tal riqueza le permitió alcanzar una perspectiva de vida que llega casi a los 75 años, y el más alto ingreso per cápita de África.

Su riguroso desierto está ubicado sobre un enorme lago de agua fósil, equivalente a más de tres veces la superficie de Cuba, lo cual le ha hecho posible construir una amplia red de conductoras de agua dulce que se extiende por todo el país.

Libia, que tenía un millón de habitantes al alcanzar su independencia, cuenta hoy con algo más de 6 millones.

Inspirador

La Revolución Libia tuvo lugar en el mes de septiembre del año 1969. Su principal dirigente fue Muamar Gadafi, militar de origen beduino, quien en su más temprana juventud se inspiró en las ideas del líder egipcio Gamal Abdel Naser.

Se podrá estar o no de acuerdo con Gadafi. El mundo ha sido invadido con todo tipo de noticias, empleando especialmente los medios masivos de información. Habrá que esperar el tiempo necesario para conocer con rigor cuánto hay de verdad o mentira, o una mezcla de hechos de todo tipo que, en medio del caos, se produjeron en Libia.

Lo que para mí es absolutamente evidente es que al Gobierno de Estados Unidos no le preocupa en absoluto la paz en Libia, y no vacilará en dar a la OTAN la orden de invadir ese rico país, tal vez en cuestión de horas o muy breves días.

Los que con pérfidas intenciones inventaron la mentira de que Gadafi se dirigía a Venezuela, igual que lo hicieron en la tarde de ayer domingo 20 de febrero, recibieron hoy (por el lunes) una digna respuesta del ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro, cuando expresó textualmente que hacía «votos porque el pueblo libio encuentre, en ejercicio de su soberanía, una solución pacífica a sus dificultades, que preserve la integridad del pueblo y la nación Libia, sin la injerencia del imperialismo».

Por mi parte, no imagino al dirigente libio abandonando el país, eludiendo las responsabilidades que se le imputan, sean o no falsas en parte o en su totalidad.

Una persona honesta estará siempre contra cualquier injusticia que se cometa con cualquier pueblo del mundo, y la peor de ellas, en este instante, sería guardar silencio ante el crimen que la OTAN se prepara a cometer contra el pueblo libio.

A la jefatura de esa organización belicista le urge hacerlo. ¡Hay que denunciarlo!

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