Un mellizo enojado

Edición Impresa

Guillermo Barros Schelotto decidió tocarle el amor propio a sus jugadores, en una práctica donde no solo arengó, sino que se quejó de algunas jugadas y marcó pautas de lo que quiere para el equipo.

"Llegar rápido al arco no significa llegar y hacer cualquier pelotudez...", fue, quizás, la frase que resumió la mañana en el complejo Pedro Pompilio, donde el "Mellizo" intentó seguir contagiando a los jugadores su idea.

Intenso, inquieto y movedizo, como si todavía jugara, así estuvo Barros Schelotto en el entrenamiento, donde quiere (y necesita) encontrar la mejor versión de su Boca.

Por eso, el DT quiere aprovechar lo más posible una semana en la que por fin los tendrá juntos una buena cantidad de horas y no de a ratos como venía ocurriendo por los compromisos de Copa Libertadores y Liga.

El ejercicio consistía en trasladar hasta tres cuartos de cancha, abrir hacia el costado, tirar el centro y atacar la pelota para definir ante los arqueros.

Cuatro hombres de ataque, tres en defensa, pero no hubo caso durante varios minutos de trabajo, donde la pelota no quería entrar en el arco.

O la definición era mala o tardaban demasiado en apuntar a los tres palos: "Si vamos a hacer dos pases con tal de llegar rápido y después tiramos un centro de mierda no sirve. Si es necesario hagan tres, cuatro, cinco pases, pero vamos a terminarlas bien".

"Está prohibido tirar centros de mierda", lanzó, mucho más claro, el "Mellizo", sin mala onda ni enojo, pero con la determinación de alguien que quiere ser escuchado.

Dejá tu comentario