25 de enero 2018 - 22:37

“Un viaje heroico con un niño que deviene adulto”

• DIÁLOGO CON EL DIRECTOR DE "EL ÚLTIMO TRAJE", QUE SE ESTRENA HOY
Cedíó los derechos a una productora que no pudo concretar el proyecto y luego los recuperó. Llegó la hora de filmar, pero faltaba el protagonista.

Pablo Solarz. Fue guionista de “Un novio para mi mujer” y director de “Juntos para siempre”. Terminó de escribir el libro en 2004 y demoró  14 años en llegar a la pantalla grande.
Pablo Solarz. Fue guionista de “Un novio para mi mujer” y director de “Juntos para siempre”. Terminó de escribir el libro en 2004 y demoró 14 años en llegar a la pantalla grande.
Cuando recién iba al jardín, Pablo Solarz preguntó por qué "Polonia" era mala palabra en casa del abuelo. "Porque en Polonia pasaron cosas feas", dijo el padre. "¿Qué cosas?" "Cosas feas, y punto". Cuando ya era libretista, oyó en un café la historia de otro abuelo, al que en ese mismo país le pasó algo lindo: alguien se jugó por él, y ahora él, ya anciano, viajó a verlo, para cumplir una promesa. Esas dos anécdotas forman el germen de "El último traje", segunda película como director del guionista de "Historias mínimas", "Un novio para mi mujer" y otros sucesos.

Periodista: ¿Cómo pasó lo del café?

Pablo Solarz: Escuché que en la mesa atrás mío alguien que le decía al amigo "Te cuento lo que hizo mi abuelo" y paré la oreja, como pasa cuando alguien anuncia que va a contar algo. Y al final, cuando el amigo le dijo "Quedé emocionado", no pude menos que darme vuelta y confesar "Yo también". A partir de ahí fui elaborando un guión, que terminé en 2004.

P.: ¿Entonces?

P.S.: Entonces ni soñaba con dirigirlo. No tenía ninguna experiencia como director, y además el asunto requería un gran elenco, muchos equipos, traslados, era complejo. Le cedí los derechos a una productora, que no pudo concretar el proyecto, o no lo priorizó. Pasado el tiempo, recuperé los derechos y me dije "ésta me la guardo, ya llegará el momento".

P.: Mientras, se fue haciendo un nombre como guionista de éxito incluso internacional, con remakes de "Un novio para mi mujer" en Corea del Sur, Italia, Chile, Brasil y México. Y dirigió su primer film, la comedia dramática "Juntos para siempre".

P.S.:
Yo la defino como tragedia. Una tragedia que tiene escenas cómicas hasta el final, lo que fue todo un desafío. En cambio "El último traje", aunque tiene partes graciosas, es como un viaje heroico, donde un niño se transforma en adulto. Lo digo a nivel de evolución emocional, porque vemos primero a un viejito lindo que en ciertas cosas sigue siendo niño (por eso se entiende tanto con la nieta) y luego vemos que algo en él va madurando, enfrenta ciertas cosas de otra manera.

P.: ¿Cómo pudo concretar esta historia?

P.S.:
Un día de 2015 apareció Gerardo Herrero, el coproductor español de "El secreto de sus ojos", "Un cuento chino", "Las viudas de los jueves" y tantas otras. Quería conocerme. "¿Tienes alguna historia nueva, para coproducir entre dos o tres países?" Le conté ésta, se emocionó, y me pidió leer el guión. "Si la versión escrita me gusta tanto como la oral, haremos la película". Acordamos hacerla, y a partir de ahí, él se ocupó de unir voluntades de cinco países (Argentina, España, Francia, Alemania, Polonia) y yo me dediqué a dirigir. El detalle es que, para efectivizar los créditos y que nada se cayera, debíamos filmar cuanto antes y en un plazo determinado. Y nos faltaba el protagonista.

P.: ¿Cómo es eso?

P.S.:
Primero buscamos un actor de edad cercana a la del personaje. Héctor Alterio y Pepe Soriano tenían la agenda ocupada. Avanzamos mucho con Norman Briski, pero justo nacieron las mellizas, y prefirió dedicarse a ellas. Pero nos dejó muchos aportes, debemos agradecerle unas cuantas pinceladas, y expresiones en iddish, lengua que él maneja. Al final, urgidos por los plazos, pensamos en alguien menos viejo. Así fue como concretamos con Miguel Angel Solá, que es apenas sexagenario. ¡Pero es un grande! Y cada día soportaba dos horas largas de maquillaje para envejecerlo, y dos más para limpiarlo.

P.: Llama la atención una escena dramática con Natalia Verbeke, que recuerda un poco "Rey Lear" de Shakespeare.

P.S.:
Lo reconocemos y agradecemos, en los créditos finales. Cuando se llega a viejo, los impulsos empiezan a pasar por alto las barreras. Este es un viejito lindo, pero también es un egoísta, entre otros defectos. Tiempo atrás expulsó a una hija porque no quiso halagarlo, y ahora busca la reconciliación con ella, pero no está arrepentido. Sólo lo hace para pedirle plata. Lo explico: la aventura es tan positiva que necesitaba equilibrar con esa parte oscura. En cierto sentido, se trata de un héroe oscuro.

P.: Queda una duda. El lleva el traje que le prometió al amigo hace como 70 años. ¿Cómo sabe si le va a quedar bien?

P.S.:
¡Tampoco nosotros lo sabemos! Para hacerlo, él tenía una plantilla, lo decimos en la película. Como sea, en esto hay una intención poética que el público puede acompañar, ¡salvo alguno que sea reacio a la poesía!

Dejá tu comentario