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Una derrota que lo devuelve a la realidad
"El epílogo del viernes es bueno para el país pero humillante para los dirigentes republicanos", escribió The New York Times en su editorial. "Para Trump, es un recordatorio brutal de que hacer campaña es la parte fácil".
Sus tuits erráticos y constantes ponen a su equipo, y también al campo republicano, en una postura cada vez más incómoda. Los límites de su método -precipitación y falta de consulta previa- se pusieron en evidencia con sus decretos que buscaban cerrar el ingreso a EE.UU. de ciudadanos de varios países musulmanes y que fueron bloqueados por la Justicia.
Su estilo también mostró sus límites: pese a las reiteradas amenazas y ultimátums, varios republicanos, principalmente los ultraconservadores, sabotearon un texto que Trump presentaba como una pieza excelente.
Enredado en el escándalo sobre los vínculos de algunos miembros de su equipo con Rusia, sabe además que no puede esperar ni el mínimo regalo por parte de los demócratas.
Algo se fisuró: ahora es posible hacerle frente al magnate inmobiliario y esta debacle debería incentivar a sus opositores.
Congresistas y diplomáticos cuentan en privado que el presidente republicano tiene poco gusto por discutir en profundidad los asuntos y escuchar en detalle sus propuestas.
Sobre la reforma de la salud, algunos en el seno de su equipo reconocen que, si bien se preocupó en "vender" la nueva ley (que, por prudencia, rechazó apodar "Trumpcare"), nunca se implicó en los debates cruciales sobre su contenido.
Estos son los primeros brazas de un mandato de cuatro años y el presidente aún puede confiar en que estabilizará el navío. George H.W. Bush y Bill Clinton también tuvieron comienzos agitados antes de reforzar a sus equipos y dar un impulso diferente a su mandato.
Pero, desde que llegó al poder, Trump sistemáticamente designó a un culpable cuando estuvo en aprietos: los medios "deshonestos", las filtraciones de informes de inteligencia por parte de funcionarios, o jueces parciales.
"Su fracaso sobre la salud lo deja en una posición inestable", estimó el profesor de la Universidad de Princeton, Julian Zelizer, en una columna publicada en CNN. "La verdad es que no tiene a nadie que culpar más que a sí mismo".
| Agencia AFP |


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