4 de abril 2016 - 00:34

Una enorme tarea en el cine

Al Gato Barbieri se lo puede ver jovencito, acompañando a Billy Caffaro en una escena de "La patota" (Daniel Tinayre, 1960). Más joven, de pelo largo y ya con su clásico sombrero borsalino, en un solo de "Apuntes para una Orestíada africana" (Pier Paolo Pasolini, 1970). Y ya grande, en los docu-musicales "Calle 54" (Fernando Trueba, 2000) y "My Main Man. Appunti per un film sul jazz a Bologna" (Germano Maccioni, 2009). Entre medio, aportó como intérprete y compositor a una veintena de títulos.

El más famoso, ya se sabe, es "Ultimo tango en Paris" (Bernardo Bertolucci, 1972), para el que Barbieri compuso una música sensual muy atrapante, diferente de lo que entonces se escuchaba en otras películas de fondo erótico. "Fue como un matrimonio entre la película y la música", diría años después. Con el tiempo, el tema de "Ultimo tango..." terminó apareciendo hasta en películas chinas y desfiles de Victoria's Secret. Pero la relación del Gato con el cine incluye más riquezas. Entre otras, compuso las bandas sonoras de "Dar la cara" (Martínez Suárez, 1962), la citada "Apuntes para una Orestíada africana", "Na boca da noite" (Walter Lima Jr., 1971), "La guerra del cerdo" (Leopoldo Torre Nilsson, 1975) y "Firepower" (Michael Winner, 1979), e hizo los arreglos y dirección orquestal de "Minha namorada" (Armando Costa, Zelito Viana, 1970).

Solo como intérprete, se lo escucha tocando temas de su hermano Rubén Barbieri en "El perseguidor" (Osías Wilenski, estrenado en 1965, donde Sergio Renán hace de saxofonista), temas de Ennio Morricone en "El harem" (Marco Ferreri, 1967), y un tema propio, en solo de saxo, en "Diario de un vicio" (también Marco Ferreri, 1993). Cuando se grabó este último, Barbieri apenas tenía actividad. Todo su aliento estaba con su esposa Michelle, víctima de una enfermedad degenerativa. Ella murió en enero de 1995. En marzo lo operaron del corazón. Triple bypass. Después se recuperó, se volvió a casar, tuvo un hijo, sacó nuevos discos. Hace apenas cinco meses, bromeaba con un periodista: "Ahora tuve una embolia, me fallan las piernas, la memoria, lo que mejor me funciona es el corazón".

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