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Una única idea demasiado cara
La idea de relacionar una historia de zombies con “Orgullo y prejuicio” de Jane Austen es original, pero no va más allá de un buen chiste.
Hay un punto a favor y varios en contra en esta película con zombies de época. El punto a favor es justamente ése: la originalidad de tomar una era histórica más bien apta para relatos serios y convertirla en campo de batalla sobrenatural entre la raza humana y zombies surgidos de la peste negra. La combinación no sólo es distinta a casi todos los relatos de muertos vivos, eminentemente contemporáneos, sino que además sirve para que gracias a un presupuesto generoso la lucha contra los zombies pueda adquirir interesantes niveles épicos. Dicho esto, casi todo lo demás son puntos en contra.
Una cosa es hacer una película de zombies de época, y otra muy distinta es combinarla con el clásico de Jane Austen "Orgullo y prejuicio". Obvio, hay un chiste en la mezcla, pero un chiste muy limitado que sería perfecto para uno de esos sketches de programas cómicos el tipo de "Saturday Night Live". Luego, pensar en un largometraje que parta de esta premisa es una tontería demasiado larga y costosa.
Hay buenas matanzas de zombies, peo tampoco ninguna pieza magistral del gore que vaya a ensombrecer el recuerdo de la saga de George A. Romero que detonó el género, y en cambio sobran las secuencias que parecen salidas de un clip de MTV. En el elenco, el único que se destaca, aunque aparece poco, es el siempre eficaz Charles Dance.
En síntesis, un desperdicio de tiempo y dinero, que apenas se podría justificar si se la ve por partes en varios zappings sucesivos.


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