12 de octubre 2016 - 21:48

"Uno escribe en diálogo con sus predecesores"

EL PREMIADO ESCRITOR PORTUGUÉS JOSÉ LUIS PEIXOTO VINO A PRESENTAR "GALVEIAS" - En su visita al país para participar del último FILBA, Peixoto presentó una novela que lleva el nombre de su pueblo natal, para homenajearlo y también para mostrar que es en las zonas rurales de su castigado país “donde se hace más evidente la actual crisis económica”.

Peixoto. “En Portugal, de una manera con la que no estoy de acuerdo, se oponen los nombres de Saramago y Lobo Antunes desde lo literario y lo ideológico”.
Peixoto. “En Portugal, de una manera con la que no estoy de acuerdo, se oponen los nombres de Saramago y Lobo Antunes desde lo literario y lo ideológico”.
José Saramago, al conceder el premio que lleva su nombre la novela de José Luís Peixoto "Nadie nos mira", consideró que su autor es "una de las revelaciones más sorprendentes de la literatura portuguesa". Luego, libro tras libro, se sucedieron los premios que convirtieron a Peixoto en figura destacada de la literatura internacional. Licenciado en Lenguas y Literaturas Modernas, escribe novelas, cuentos, libros de viaje, libros para chicos. Visitó Buenos Aires para participar en el FILBA, y presentar su más reciente novela "Galveias", que publicó Literatura Random House. Dialogamos con él.

Periodista: ¿Su novela "Galveias" es un homenaje crítico al lugar donde nació?

José Luís Peixoto: Es un pueblo que hoy tiene cerca de mil habitantes. En la región sur del Alentejo, que es el centro sur de Portugal. Elegir este sitio parte de un deseo de homenaje, pero intenté que ese homenaje no distorsionara la realidad de ese lugar rural. Pensé que rescatarlo en su realidad sería el mejor homenaje en un momento en que esa región, y los pueblos como el mío, están con problemas graves de envejecimiento de la población, de falta de oportunidades, de pauperización. Es donde se hace más evidente la actual crisis económica. Los jóvenes emigran, se van a las ciudades, buscando alguna oportunidad que no siempre consiguen.

P.: Entonces, es por eso que el retrato de su pueblo es cruel, lírico, y con el humor de una mirada urbana sobre el mundo campesino.

J.L.P.: No es la primera novela donde trabajo ese mundo. En las anteriores me fijé en cuestiones individuales, en los aspectos que son esencialmente rurales, como el modo en que se vive el tiempo o la relación cotidiana con la naturaleza. En "Galveias" se trataba de dar el retrato colectivo de la vida en una pequeña comunidad. Eso me llevó a una dimensión social y mostrar que la ruralidad está tocada en muchos aspectos por la cultura urbana, la de los medios audiovisuales, la de la imagen.

P.: Su novela tiene en la aventura de su estructura mucho de Saramago y en la elaboración del lenguaje de Lobo Antunes, los dos grandes escritores portugueses.

J.L.P.:
En Portugal, de una manera con la que no estoy de acuerdo, se oponen esos dos nombres, desde lo literario y lo ideológico. Los dos fueron influencias importantes para mí, como lo fueron para toda una generación de narradores portugueses. No tiene sentido que se escriba ignorando la historia de la literatura en la cual se posiciona. Uno escribe en diálogo con sus predecesores. Creo que las lecturas de Lobo Antunes y de Saramago están presentes en mis obras, sin que sepa indicar dónde.

P.: Su novela ocurre en 1984, lo que remite a Orwell y al décimo aniversario de la mítica Revolución de los Claveles, y avanza por capítulos sueltos que, de pronto, uno se da cuenta de que están encadenados, que forman un pueblo.

J.L.P.:
Podría no haber señalado un año, no era algo necesario. Una serie de hechos contribuyeron a esa elección, el más importante es el aspecto histórico. En 1984, diez años después de la Revolución de los Claveles, del fin de la dictadura, la región había vuelto a su estilo tradicional. Antes había estado la dictadura, y luego la ocupación de tierras, la reforma agraria, cuestiones muy atípicas. Y dos años después, en 1986, hay otro cambio muy fuerte: Portugal entra en la Unión Europea. Yo buscaba una etapa de "normalidad", por decirlo así, y eso se dio en 1984. El libro se publicó 30 años después, en 2014, con la intención de que pudiera compararse lo que se cuenta con la realidad actual.

P.: Ese universo real usted lo moviliza con un hecho fantástico, algo que produce una tremenda explosión, la expansión de olor a azufre, un misterio.

J.L.P.:
Todo en la novela tiene su nombre, las personas, los lugares, pero hay un elemento que no tiene nombre, un objeto que cae del espacio y que trae cambios que son en alguna medida misteriosos. Los únicos que parecieran saber lo que realmente es son los perros, pero no tienen modo de poder comunicar lo que saben. Si bien hay una cierta resolución final, el lector va a darle a eso innominado la forma de sus propios miedos. Los miedos son siempre algo sin nombre. Cuando uno alcanza a ponerle un nombre concreto, pierden mucha de su fuerza. En "Galveias" hay un personaje colectivo muy fuerte. Eso sin nombre es una de esas cosas que paralizan lo colectivo, que impiden una reflexión colectiva. Una novela desde cierto punto de vista siempre es una metáfora, siempre es una sugestión de algo. Esa es su riqueza, esa es su sabiduría. Necesita de la generosidad del tiempo de quien se dispone a leerla y a encontrar en ella sentidos, redescubrir su forma. Es imprescindible que quien se lance a la empresa de escribir una novela esté profundamente convencido de que tiene algo para decir, tiene que estar convencido de que va a entregar algo al mundo, si no para qué tomarse tanto trabajo. Es algo diría del ámbito de la fe. Todos tenemos experiencias propias, únicas, intentar sacar de nuestra mirada algo que se concrete en un objeto en el cual creemos profundamente vale la pena.

P.: ¿Qué está escribiendo ahora?

J.L.P.:
Estoy empezando una novela y acabo de escribir una obra de teatro que habla de la identidad y de cómo los países de habla portuguesa alimentan estereotipos y prejuicios sobre los otros y en realidad se desconocen. Se llama "Extranjeras" y está siendo representada por tres actrices, una de Portugal, otra de Brasil y otra de Cabo Verde. La novela se llama "En tu vientre" y habla de un asunto que en Portugal es muy sensible: las apariciones de la Virgen en Fátima. Lo traté desde una perspectiva histórica, con mucho de metáfora y simbolismo. Las apariciones nunca son descriptas porque hacerlo sería tomar una posición religiosa que no es mi objetivo. Uno de los aspectos que me interesó es lo que ocurrió allí, los chicos que vieron las apariciones, sus familias, el mundo rural en que vivían, la religiosidad de ese culto en los primeros momentos, entre mayo y julio de 1917. Mi desafío fue llevar ese tema a la literatura.

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