14 de febrero 2011 - 00:00

“Volveremos si hace falta”

El Cairo - El estudiante Mussab Shahrur se sienta sobre sus bolsas. Él y sus amigos del movimiento juvenil 6 de Abril desalojaban ayer el campamento erigido hace dos semanas en la plaza Tahrir. «Nuestra principal demanda se ha cumplido», dice con una amplia sonrisa a dos días de la caída de Hosni Mubarak.

«Por supuesto que mantenemos el resto de nuestras exigencias», añade rápidamente. La oposición sigue reclamando el levantamiento del estado de emergencia y la liberación de los presos políticos. «Confiamos en las buenas intenciones de la cúpula militar», indicaba ayer Sharur. ¿Y si no las cumplen? «Podemos volver en cualquier momento», responde. La presión se mantiene así en torno a los actores militares y políticos. Un poco más tarde, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas anunciaba la disolución de las dos cámaras del Parlamento y la convocatoria de elecciones dentro de seis meses.

En el centro de la plaza, el ex oficial Naguib Abdel-Fatah discute con los últimos manifestantes sobre el sentido de seguir allí. Su potente voz, entrenada en los cuarteles, se eleva sobre la multitud: «Hermanos, hemos ganado», clama. «¿Para qué poner (la victoria) en peligro de forma innecesaria?», pregunta. Tampoco es mucho pedir depositar un poco de confianza en la cúpula militar. Abdel-Fatah estuvo en las protestas desde el comienzo. Para él, se trata de una renovación del país, por la que debe lucharse desde todos los ámbitos. «Lleven su protesta a sus oficinas e instituciones», reclama.

Precisamente eso ocurre a menos de un centenar de metros de la plaza Tahrir. Cientos de personas se aglutinan frente al Banco para el Desarrollo y el Crédito agrícola, una de las muchas instituciones financieras estrechamente relacionadas con el Gobierno y sus prácticas corruptas. Los manifestantes son los propios empleados del banco. Reclaman la sustitución de los que consideran inútiles y corruptos directivos.

Agencia DPA

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