El ascenso de Skywalker. Espadas al tono y nuevas revelaciones familiares en la parte final.
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Todo tiene un final, y cuando el fin le llega a una saga tan larga en cantidad de films, y tan grande en su influencia en la historia del cine como en el fanatismo que puede provocar en varias generaciones, lo que se puede esperar es que el desenlace esté a la altura de las circunstancias. Pero claro, luego de ocho películas, incluyendo un puñado de buenos films e inclusive algunas obras maestras, cuál sería esa altura es algo difícil de saber.
J.J. Abrams es el encargado de darle nivel a esta despedida, y su estrategia es comenzar las 2 horas 22 minutos de vertiginosa acción saltando de un planeta a otro como casi nunca se hizo en las películas previas, tratando de entrelazar conflictos menores con el anuncio de gran catástrofe para los rebeldes: el Imperio va a lanzar la mayor flota conocida contra los mundos libres. En ese marco, la heroína aprendiz de Jedi Rey (Daisy Ridley) sigue sintiendo la presencia del Lado Oscuro en la forma del nieto de Darth Vader e hijo de Han Solo, Ren (Adam Driver). En medio de los intentos para defenderse de esa flota terrible, surgen nuevas revelaciones familiares y ahí es cuando el espectador no puede dejar de sentir que la fórmula se repite un poco. Del mismo modo, uno puede preguntarse cuántos personajes pueden morir y resucitar en un mismo film sin que todo caiga en el ridículo.
A su favor, este Episodio IX tiene un lujo visual sin precedentes, justamente provocado por las locaciones distintas, con contrapuntos visuales formidables, desde lo más colorido de un festival alienígena al principio hasta la lúgubre y siniestra Estrella de la Muerte, destruida en uno de los clímax dramáticos más logrados. La Fuerza está con Abrams en los magníficos efectos especiales y en el ritmo y la acción, y también acompaña a Daisy Ridley en una sólida actuación, aunque tal vez no tanto al maligno Driver ni al general rebelde Oscar Isaac, que no se lucen demasiado. Eso sí, el director sabe cómo darles alguna escena a Mark Hamill, a Harrison Ford y sobre todo a la difunta y digitalizada Carrie Fisher. Y hay un brillante y emotivo epílogo que despide a la saga como se debe.
“Star Wars: el ascenso de Skywalker” (“Star Wars: Episode IX - The Rise of Skywalker”, EE.UU., 2019). Dir.: J. J. Abrams. Int.: A. Driver, D. Ridley, B. D. Williams.
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