Abogado Alonso dirigirá Museo de Bellas Artes

Espectáculos

Luego de casi cuatro años de incertidumbre, el Museo Nacional de Bellas Artes, la institución más importante del arte en todo el país, tiene un nuevo director que acaba de ganar el cargo por concurso. Se trata de Guillermo Alonso, personaje de bajo perfil pero que tuvo un papel relevante en la gestión de Amalia Fortabat como asesor del Fondo de las Artes al triplicar la recaudación, aumentar las becas y subsidios, llevar adelante proyectos como los que ahora lo aguardan y acompañar, a la vez, este crecimiento con la reducción de gastos estructurales que, casi por regla, aumentan sin cesar en el Estado.

El antecedente de haber trabajado junto a Fortabat parecía jugar en contra, sobre todo teniendo en cuenta que el primer gesto del actual gobierno fue despedir a la empresaria. (Torcuato Di Tella criticó que el Fondo comprara de la casa de Victoria Ocampo, y consideró que con ese dinero se podía publicar la saga piquetera). Pero el viernes pasado el secretario de Cultura José Nun anunció que Alonso era el elegido.

El día anterior, el flamante director había defendido el proyecto que presentó en el concurso ante un jurado integrado por los funcionarios nacionales e internacionales, Marcelo Araujo ( Pinacoteca de San Pablo), José Emilio Burucúa (Academia de Bellas Artes), Natalia Majluf (Museo de Arte de Lima), Carmen Sycz (Subsecretaría de la Gestión Pública) y Américo Castilla (Secretaría de Cultura). Ese mismo día, en las concurridas presentaciones de la Noche de los Museos en el Museo Fernández Blanco y la Feria Expotrastiendas en el Palais de Glace, nadie hablaba de otra cosa.

En el medio se aseguraba que el nombramiento iba a recaer en los otros integrantes de la terna: los funcionarios Andrés Duprat, que como director de Artes Visuales de la Secretaría de Cultura está ligado al organismo, o Alberto Petrina, que cuenta en su haber con una larga serie de altos cargos directivos.

Así, la elección de Alonso, que proviene de la gestión privada aunque tenga antecedentes públicos en el Fondo de las Artes y en la actualidad, junto a Adriana Rosenberg (Fundación Proa) y Fito Fiterman (Fundación Alón y Arte BA), integra el Consejo Asesor del Fondo Metropolitano de las Artes y las Cienquecias, sorprendió hasta al propio designado.

* * *

Lo cierto es que el nombramiento de un «notable organizador», puede ayudar a poner punto final a situaciones que no son las ideales para el Museo, sitio donde se preserva y se legitima nuestro arte y donde, desde hace un mes, su personal en asamblea reclama por su salario. Además, los oscuros episodios que signaron la abrupta despedida del último director nombrado por concurso, Jorge Glusberg, y que involucraron a dos profesionales de trayectoria intachable que están procesadas, dejaron un estigma que nadie se atreve a mirar de frente. La Justicia decidirá en juicio oral si los cargos tienen fundamento.

Con el voluntarismo de Alberto Bellucci como director interino y el dinero de la Asociación Amigos, el Museo inauguró las bellas salas de arte argentino y precolombino para ingresar posteriormente en un período de notoria inactividad. Entretanto, se reescribió la historia de los años '80 y en la colección argentina dos nuevos genios desplazaron a Kuitca y a Prior: Alejandro Puente y Américo Castilla.

Mucho es lo que hay por hacer para que el Bellas Artes se levante y conquiste credibilidad. Alonso asumirá en diciembre, con el rango más alto de la función pública y un sueldo que ronda los 7000 pesos, cuando el Poder Ejecutivo lo refrende. Recién entonces se concursarán las direcciones artística y administrativa, cargos destinados a que el nuevo funcionario no se transforme en malabarista sino más bien en un director de orquesta. Ahora, y de acuerdo al perfil del nuevo director, se espera que se presenten algunos postulantes que pensaban abstenerse.

Gente capacitada no falta. La búsqueda de recursos ( problema acuciante del Bellas Artes y de todos los museos estatales), es el dilema que deberá enfrentar Alonso. El presupuesto de 2 millones de pesos no alcanza siquiera para sueldos y servicios, y la Asociación de Amigos aporta otros 3 millones, imprescindibles para abrir las puertas.

Una partida presupuestaria solventará la nueva estructura de cargos, pero la paradoja es todavía no existe la voluntadpolítica de sostener al Museo. Se asume que dinero para los museos, sencillamente, «no hay», aunque el problema es de larga data. Al promediar la próspera década del '90, en el tétrico despacho del director, los días de lluvia se atajaban las goteras como podían.

Consultado Alonso sobre el crucial tema presupuestario, respondió que pedirá una ampliación, que lo eleven a 4 millones, y agregó que si no lo logra, buscará el patrocinio privado. Observó además que el Museo está quieto, que no tiene ni las muestras temporarias ni el dinamismo que caracterizan a instituciones similares en otras ciudades del mundo.

Con el objetivo de ponerlo en marcha, Alonso aspira a consolidar dos áreas de suma atracción: el arte precolombino, que remite a nuestro origen, y el arte contemporáneo, que hoy no tiene un museo en Buenos Aires.

* * *

La nueva estructura tendrá un Consejo Consultivo ad honorem,que propuesto por Alonsoy designado por el secretariode Cultura estará integrado por un representante de la Asociación Amigos (se supone que su presidenta, Nelly Arrieta) y el director de Patrimonio y Museos (Castilla); la novedad es que a ellos se sumarán cinco miembros «que acrediten trayectorias destacadas en el ámbito cultural, jurídico, económico y financiero». Como se sabe, en los museos del mundo estos cargos deparan un inmenso prestigio a cambio de generosos aportes de dinero.

Hasta hoy, la filantropía no ha sido el deporte favorito de los argentinos. Pero la imagen que brinda un museo modelo es inmejorable, se afianza día a día y el Bellas Artes tiene un inmenso potencial. Si se acierta a sacar partido de sus condiciones, su maravillosa colección y el sitio estratégico en que está ubicado, podría convertirse en un lugar imposible de obviar para la clase política, y en el espacio cautivante por excelencia para el patrocinio privado.

Dejá tu comentario