Amable pintura de unos perdedores

Espectáculos

«Incómodos» ( Argentina, 2008, habl. en español). Dir.: E. Menis. Guión: E. Menis, J.M. Bernal. Int.: S. Altaraz, I. Moschner, C. Tejeda, R. Bauleo, J. Gujis, D. Capusotto, M. Santa Ana, M. Forza, O. Nani, H. Menis, L. Fiadone.

Un flaco que parece siempre medio asustado, y se excusa en lo que llama un viejo accidente deportivo (se cayó del skate tratando de imitar a Michael Fox en «Volver al futuro»). Un gordito medio pelado, bastante infantil, que, lógicamente, se entusiasma y sufre por cualquier cosa como un chico. Y una flaca que también parece asustada, a más de apagada, salvo cuando recurre a lugares comunes o textos institucionales.

El flaco debe irse hasta Miramar con las cenizas de su abuelo, y de paso quiere ver a una novia que lo dejó. El gordito lo acompaña, con la intención de participar en un certamen de dance-gym. Y la flaca, con un arbolito de Navidad, quiere visitar a su familia, que es peor de lo que uno pudiera imaginarse. Hay también un padre golpeador, un rabino acusador, una monjita malhumorada, una maestra cleptómana, un guía turístico fuera de temporada, y otras figuras dignas de una caricatura, aparte de dos seres felizmente enigmáticos, de los que luego hablaremos.

Tales son los personajes de esta película protagonizada por Santiago Altaraz, Iván Moschner, y Carolina Tejeda, hecha en un estilo cinematográfico cercano al de Martín Rejtman, pero, por suerte, mucho menos distante, gracias a que luce, y esto es clave, un tipo de humor vecino al del dibujante Liniers (que por algo hizo el afiche de la película).

Vale decir, el autor de esta comedia, el debutante Esteban Menis, se muestra aquí como un espíritu amable, capaz de pintarnos cariñosamente toda una galería de freakies mansos (y mensos, como dicen los mexicanos), y lograr que, aunque parezca mentira, al final esos tres infelices nos resulten bastante queribles. Aún más, en cierto momento hasta nos emociona un poquito, mediante una inesperada y sencilla atmósfera emotiva. En ella participan Ricardo Bauleo, como un misterioso pianista de hotel, y Juan Gujis. «Es increíble la vigencia de Gujis», dice el personaje interpretado por Iván Moschner. Y es muy creíble y feliz su presencia, aunque en una de esas quizá sólo sea un desprendimiento de la cabeza del chiquilín calvo.

Única observación, cierta disparidad de tonos entre los comediantes. En rol de policía con uniforme como de aeronáutico, aparece Capusotto.

P.S.

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