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5 de noviembre 2008 - 00:00

"Amores en la nieve"

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La increíble autista que pretende componer Sigourney Weaver no es el único lunar de la olvidable «Amores en la nieve» que, además, se estrena en DVD.
«Amores en la nieve» (Snow Cake, G. Bretaña-Canadá, 2006, habl. en inglés). Dir.: M. Evans. Int.: A. Rickman, S. Weaver, C.-A. Moss, D. Fox, J. Eastwood, E. Hampshire, J. Allodi.

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Esta es del tipo de película que en alguna epoca la crítica ortodoxa solía llamar «un canto al amor y la amistad». Es decir, un aburrimiento total con personajes que explican sus motivaciones y traumas psicológicos mientras la trama no avanza dramáticamente en ninguna dirección. Y, para colmo, en el centro de todo está Sigourney Weaver interpretando a una autista que hace que el espectador quiera correr al videoclub a alquilar «Rain Man» para pedirle perdón a Dustin Hoffman por haberlo acusado de sobreactuación.

El asunto es que Alan Rickman es un solitario conduciendosu automóvil por heladas rutas norteñas, donde levanta una chica que hace dedo para llevarla a su pueblo, destino interrumpido por un camión que los choca matando a la joven. Abatido por la culpa -a pesar de que no es suya- el protagonista consigue la dirección de la madre para expresarle su pésame, y ahí encuentra que los autistas tienen una lógica propia, aunque Sigourney Weaver parece cualquier cosa menos una autista. De hecho, muchas de sus expresiones parecen calcadas de Boris Karloff cuando intentaba expresar ternura en «La novia de Frankenstein». Así es que el desconocido se queda en el pueblo para organizar el funeral de la hija de la autista, saca a pasear su perra Marilyn y tiene un affaire con la vecina de al lado (Carrie Anne Moss) a la que confunde con una prostituta.

Cada vez que los personajes se detienen a explorar el panorama y poner cara de que se han encontrado un poco más a sí mismos, hay un atardecer de estética melosa con los colores un poco más saturados de lo debido gracias a la proyección en dvd, formato en el que este film se estrena en la Argentina, Para eso, la hubieran dejado salir directo al dvd, donde de todos modos algún día dormirá el sueño de los justos en la batea de autistas y otras taras hollywoodenses.

D.C.

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