Argentinos, primeros en fiestas

Espectáculos

La delegación argentina en la Feria del Libro de Frankfurt logró este año destacarse frente a las de otros países por batir el record de asistencia y duración en todos los eventos nocturnos: no se hablaba tanto de la fiesta de Paulo Coelho para celebrar sus 100 millones de libros vendidos en el mundo (con show en vivo de Gilberto Gil, quien a dúo con Coelho hizo vibrar a los presentes, la crema de la edición mundial, con «No, Woman, Don't Cry») si no de quienes eran los argentinos que seguían bailando cuando el staff del King Kamehameha Club apagaba las luces con puntualidad germana a las 2 de la mañana, tal como rezaba la invitación. A esa fiesta asistió el ministro macrista Hernán Lombardi pero no la «diplomática» kirchnerista Magdalena Faillace.

Los argentinos estuvieron también en la deslumbrante y gigantesca fiesta que dio la propia Feria para celebrar sus 60 años, a 2500 invitados del mundo, en el primer piso completo del Hotel Maritim, con buffets interminables y variadísimos, regados por canillas libres de tragos a granel, que derivó en un inmenso dancing a pantallas gigantes, música global, luces y humos que se reflejaban en efectos transparentes.

También allí el grupo de argentinos -editores, algunos funcionarios- que intentó quebrar el horario a una de las mejores DJ de Berlín, traída por la Buchmesse (Feria del Libro) especialmente, Ipek Sounds, quien, después de despedirse por tercera vez, tuvo que volver a encender las 2 Macs que controlaban la música, al cantito de la cancha con que los argentinos rogaban que «la turca» no se fuera los DJ venían de ese país. Los argentinos siguieron el baile al Mouson-Turm, una de las mejores discos de Frankfurt, mientras que los veteranos elegían el Jimmy's bar, el exclusivo piano bar del Hessischer hof, mas chic e íntimo, pero tan legendario como el Frankfurter Hof Hotel, por supuesto disfrutando hasta ayudar al propio Jimmy a cerrar las puertas.

En estas aventuras nocturnas convivían editores y funcionarios, amigos y competidores, que olvidaban entre copas, los despropósitos recientes que los habían acalorado tanto, como la decisión de Cristina de Kirchner que en el 2010 Argentina -pais invitado a esta feria- fuera representada por sus íconos Maradona, el Che y Evita. Marife Boix, subdirectora de la Feria de Frankfurt no se perdió una fiesta para interrogar a los argentinos sobre esa rareza de llevar a Frankfurt dos proyectos como si fueran dos países.

M.B.

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